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El peso del pie derecho

Mejor uso de esa extremidad no podía lograr este domingo, porque también el carro de plata ganó oro.

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13 de marzo 2016 , 10:06 p.m.

Dos maniobras en las cuales es maestro, el ya conocido e incisivo asalto sobre su antecesor en la pista cuando se relanza la carrera en llantas frías, pusieron a Juan Pablo Montoya en el mejor puesto del podio de la prueba inicial de la Indy Car.

Arrancó tercero en el circuito híbrido de San Petesburgo, Florida pero en la vuelta 11 de las 110 que tenía el programa ya estaba segundo, luego de pasar con facilidad a su compañero de equipo Helio Castro Neves.

Enseguida JPM hizo la rutina de acumular distancia siguiendo con persistencia al francés Simon Pagenaud, también de su equipo, hasta la vuelta 57 luego de una parada en la cual puso las llantas duras, de un agarre más cómodo para su flamante carro que parecía de plata gracias al lindo color para celebrar los 50 años de Penske Racing.

En ese momento, un roce entre Carlos Muñoz y Graham Rahal desató una carambola que dejó a siete carros bloqueados. Todos con las narices en rumbos diferentes. Mientras limpiaron el reguero de fibra de carbono y mandaron a los autos a los pits, curiosamente todos siguieron corriendo, Montoya calibró la pasada a Pagenaud apenas bajara la verde y se puso segundo detrás de Daly, transitorio visitante de la punta pues estaba en otra estrategia de combustible. 

 Hubo apenas un flash de velocidad porque de inmediato volvió la amarilla desplegada por una ingenua maniobra de Marco Andretti, que dejó de nuevo a JPM en su escenario favorito.

 Al arrancar, en la vuelta 64, se zambulló en el costado derecho del carro de Daly y puso distancia sobre Pagenaud, quien lo seguiría hasta el final pero sin ritmo para acercarse, salvo cuando hicieron la última parada en el giro 83, en la cual Montoya escasamente pudo poner un metro de avance sobre la nariz del carro del francés.

 El resto no tuvo discusión pues Montoya estiró cada vez más la distancia, a la vez que la dirección de su carro comenzó a presentar problemas que se vieron enormes cuando al llegar al sitio de victoria les mostró a sus mecánicos que el timón tenía un ¡cuarto de vuelta de juego¡

 Nada de eso se notó cuando pasó por la recta a 290 kilómetros por hora o en los tiempos de vuelta que fueron contundentes gracias a su enorme cancha y experiencia para manejar el pie derecho sobre el acelerador a la perfección en el sinuoso trazado y, de paso, lo apoya de la mejor manera para los resultados 2016.

Mejor uso de esa extremidad no se podía lograr este domingo, porque también el carro de plata ganó oro.

A ciento ochenta…

JOSÉ CLOPATOFSKY
Director de MOTOR