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Editorial: Una olla a presión

Las búsqueda de la salida de Maduro revive choque de trenes en Venezuela, en medio de la crisis.

13 de marzo 2016 , 08:50 p.m.

Venezuela se prepara para la consumación de un feroz choque de trenes, que amenaza no solo con acabar con lo poco que queda de convivencia social sino que puede arrasar consigo los vestigios de su cada vez más frágil democracia.

A la evidente e inquietante intención del Gobierno de desconocer el nítido triunfo de la oposición en las elecciones legislativas del 6 de diciembre a través de sentencias leguleyas de un muy cuestionado Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para quitarle facultades y poderes se suma el dramático llamado que ha hecho la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para conjuntar varios recursos con el fin de sacar del poder al presidente Nicolás Maduro.

Esto, en medio de la peor crisis que recuerden en años los venezolanos, con la inflación más alta del mundo, con una economía colapsada por la recesión, con los anaqueles de los almacenes vacíos por el desabastecimiento, con niveles de inseguridad desbordados y con unos sondeos de opinión inimaginables en la época del fallecido presidente Hugo Chávez. Hoy, el 72 por ciento de los venezolanos quieren que Maduro se vaya, según la firma Datincorp.

Pero el camino es muy espinoso. La denominada hoja de ruta de la oposición propone forzar, a través de la presión de las manifestaciones callejeras, la renuncia de Maduro. Además, lanza en simultánea dos recursos que muestran la magnitud de las batallas que la MUD está dispuesta a dar. El primero es una enmienda constitucional que permita recortar el periodo de Maduro de 6 a 4 años, para luego convocar un referendo; y el segundo, adelantar un proceso para revocarle el mandato al gobernante que se ha mostrado incapaz de darle salidas a la crisis de su país. Todo esto, por supuesto, si no se interpone el TSJ, una corte que se considera del bolsillo de Miraflores.

Las medidas económicas anunciadas recientemente no han servido para nada, y las que se dieron a conocer sobre la disminución del número de tasas de cambio con miras a una probable eliminación del control de cambios lucen tardías o, al menos, desesperadas. Que se cultive en huertas caseras (conuco urbano) lo que no se consigue en los supermercados no solo es una idea traída de los cabellos y fuera de proporción, sino irrespetuosa del drama de millones de venezolanos que pasan sus días haciendo fila por una bolsa de leche o un paquete de pañales.

Eso sin contar con lo que puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para Maduro con la desaparición y probable asesinato de los 28 mineros de Tumeremo en extrañísimas circunstancias y en las que la inveterada hipótesis del involucramiento de colombianos en la masacre empezó a hacerse circular, lo que no atenúa la responsabilidad del Ejecutivo en la violencia galopante. Un caso como el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa (México) podría ser la gota que rebose la copa para el Gobierno chavista. Por ahora, no hay rastro alguno de los mineros ni mayores pistas.

Lo claro es que la polarización se aviva. Las dos partes convocaron a sus seguidores a sendas marchas realizadas el pasado sábado, como parte de un primer pulso, que eleva la conflictividad social en un país que sigue siendo una olla a presión, que ojalá de uno y otro lado le bajen el fuego.

EDITORIAL
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