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En el Estéreo Picnic, la música también suena para los sordos

Con plataformas especializadas, esta población ha podido disfrutar del festival musical.

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11 de marzo 2016 , 07:53 p.m.

Las vibraciones que se sienten en la plataforma son tan fuertes que es difícil, por momentos, mantener el equilibrio si no se mueve uno al ritmo de la música. Pero eso mismo no lo piensa el grupo de cerca de 25 personas sordas que por primera vez, a través de esos estremecimientos, pudo disfrutar con toda claridad de las canciones del Estéreo Picnic, que finaliza este sábado en Bogotá. (Lea también: La ecléctica noche de jueves de un picnic)

Ellos, por el contrario, bailan y sonríen al compás del ritmo y sus caras solo expresan emoción. Lo hacen porque siendo sordos nunca antes habían sentido tan nítidamente la música y menos se habían sentido incluidos en eventos que pocas veces piensan en ellos.

Así lo manifestó Cristian Briceño, de 29 años, sordo de nacimiento, y graduado de bailarín de danza contemporánea.
A pesar de ser esa su profesión, y de estar acostumbrado a sentir la música a través de vibraciones, dijo que nunca la había percibido como lo hizo en el Estéreo Picnic.

“Anteriormente, yo sentía la música como un televisor que no tiene una buena señal; ahora la siento claramente, como en HD”, aseguró sonriendo mientras no paraba de bailar.

La experiencia hace parte de una estrategia de entretenimiento del Grupo Aval, que duró alrededor de un año creando un espacio, como una tarima, que les permite a las personas sordas sentir la música a través de las vibraciones.

Se trata de dos plataformas, de 6 metros por 6, que convierten los sonidos en vibraciones, que se sienten en los pies, a través del piso, y también en las manos cuando se ponen sobre algunas repisas, y que se complementa con un juego de luces y humo que transporta a los sordos a un verdadero concierto de música a todo volumen.

O por lo menos así se veían el pasado jueves a las 10:30 de la noche. No había diferencia con el resto de asistentes al Estéreo Picnic, e incluso, bailaban mejor que muchas de las personas que podían escuchar a través de sus oídos.

Tampoco se perdieron del mensaje de la música ya que personas oyentes les tradujeron la letra de las canciones a través de la lengua de señas.

“La música la pude sentir al cien por ciento. La sentía en todo el cuerpo con las luces, sentía que la vibración iba también con el ritmo de la gente. El piso tiembla mucho y transmitió los diferentes ritmos, por eso fue muy interesante”, dijo Andrés Suárez, quien perdió la audición a los 5 años por una meningitis.

Según la Federación Nacional de Sordos de Colombia (Fenascol), en el país hay alrededor de 450.000 personas sordas.

José Manuel Ayerbe, vicepresidente de mercadeo e innovación del Grupo Aval, aseguró que este es tan solo “el primero de muchos eventos musicales donde los sordos tendrán su propio espacio”.

DAVID FERNANDO MONTES A.
Redactor de EL TIEMPO