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La gresca que se vivió este viernes en el Concejo de Bogotá

Fue en pleno debate de la plenaria donde varios cabildantes se faltaron al respeto.

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11 de marzo 2016 , 02:31 p.m.

Todo comenzó cuando un miembro del sindicato del Fondo de Vigilancia y Seguridad increpó a la concejal liberal María Victoria Vargas por la liquidación de esa entidad. De inmediato varios concejales salieron en defensa de Vargas Silva, entre ellos Marco Fidel Ramírez, de Opción Ciudadana, quien pidió las respectivas investigaciones para saber quién y cómo entró a ese líder sindical al recinto del Concejo.

Fue entonces cuando el concejal de la Alianza Verde Antonio Sanguino Páez pidió la palabra y dijo que fue su oficina la que le dio el ingreso al sindicalista. De inmediato dirigió sus palabras a Ramírez, a quien Sanguino le dijo que le pusiera el termostato a la lengua. Además, se refirió a “falsos predicadores” en referencia a Ramírez, quien no se quedó callado y le dijo a Sanguino que era un guerrillero disfrazado y le exigió respeto.

Esta situación desencadenó toda suerte de insultos en medio del debate. Fue entonces cuando el concejal José David Castellanos de Cambio Radical llamó la atención porque estaban traumatizando las sesiones, a lo que Sanguino respondió con insultos que terminaron en un enfrentamiento, lo que generó un hecho bochornoso al interior del cabildo donde estaban discutiendo la aprobación de la creación de la Secretaría de Seguridad.

Sin embargo, el concejal Antonio Sanguino señaló que "no es cierto que nos hayamos invitado a irnos a los puños. Lo que sí haré es pedirle excusas al doctor Marco Fidel Ramírez por haber expresado la frase de falsos predicadores", explicó. De igual manera, el cabildante José David Castellanos indicó que no se había hecho alusión a la violencia física. "Lo que le pedí al concejal Sanguino fue respetara el recinto porque se estaba discutiendo un proyecto muy importante para la ciudad", concluyó.

Esta no es la primera pelea interna que se evidencia en el Concejo. De hecho, varios concejales han llamado la atención por los pronunciamientos ofensivos de varios colegas, lo que no se sabe en qué pueda terminar.

En la corporación se conoce que Sanguino Páez ha llamado a su colega Julio César Acosta Acosta, de Cambio Radical, el “Chapo” del Concejo, en una clara alusión al narcotraficante mexicano, supuestamente por tratar de controlar la mesa directiva.

A esto, Acosta Acosta le dijo a EL TIEMPO que a eso está acostumbrado Sanguino, “a la guerra de guerrillas”.

También hace un par de semanas el presidente de la corporación, Roberto Hinestrosa Rey, dijo que Sanguino Páez se ha convertido en “la oposición dentro de la coalición” y que estaría interesado en torpedear las sesiones en alianza con otros concejales.

En días pasados, el concejal de la Alianza Verde dijo que eso no era cierto, que no está aliado con ningún partido y que no tiene ningún acuerdo.

Esta situación se suma al caos que hay en el cabildo por varios errores jurídicos que han obligado a cancelar sesiones por estar mal citadas, a los vacíos en las convocatorias para elegir personero y contralor, y ahora se suman los insultos que hoy están al orden del día.

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