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'Acepto la sanción, pero no me dopé': María Luisa Calle

La ciclista colombiana dijo que renunció al proceso de defensa por falta de recursos.

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11 de marzo 2016 , 10:36 a.m.

Este viernes se llevó a cabo una rueda de prensa, en Medellín, en donde la ciclista María Luisa Calle habló sobre la sanción de cuatro años que le interpuso esta semana la Unión Ciclística Internacional (UCI), por supuesto dopaje en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.

“Yo María Luisa Calle estoy aquí aceptando la sanción y la no apelación ante ningún ente de la UCI, pero nunca aceptaré que me he dopado o que he usado sustancia alguna para mejorar mi rendimiento”, afirmó.

María Luisa estuvo acompañada de su entrenador, quien aún guarda la esperanza de poderla entrenar para los Juegos Olímpicos de Río. La ciclista también aseguró que nunca ha aceptado responsabilidad alguna en el uso de sustancias prohibidas.

Razones por las que fue sancionada

En julio del 2015, la ciclista colombiana María Luisa Calle dio positivo después de un control antidopaje en una prueba de persecución por equipos en los Juegos Panamericanos de Toronto. Los análisis mostraron la presencia de GHRP-2 en el cuerpo de la pedalista.

La sustancia detectada es un potenciador que libera la hormona de crecimiento, que es utilizada para fortalecer los tendones y ligamentos, así como para aumentar la masa muscular.

Una vez se dio a conocer la noticia del positivo en el control al dopaje de Calle, EL TIEMPO le hizo seguimiento al proceso. La ciclista colombiana comenzó a reunir pruebas para su defensa. Se desplazó varias veces a Bogotá para realizarse exámenes en laboratorios y así poder demostrar su inocencia.

¿Por qué no continuó el proceso de defensa?

Una vez se dio a conocer la noticia del positivo en el control al dopaje de Calle, EL TIEMPO le hizo seguimiento al proceso. La ciclista colombiana comenzó a reunir pruebas para su defensa. Se desplazó varias veces a Bogotá para realizarse exámenes en laboratorios y así poder demostrar su inocencia.

De igual manera, Calle buscó asesoría médica, científica y de un abogado, pero los recursos que tenía para su defensa no eran suficientes por los altos costos que eso demanda, por lo que tomó la determinación de desistir y aceptar la sanción. Además de asegurar que no contó con el apoyo del Estado para defenderse.

“Seguiré montando bicicleta y con mis rutinas en el gimnasio hasta que Dios me lo permita. Siempre tendré mi conciencia en alto y mi mente tranquila. Sigan confiando en mí que esta vez no pude defenderme por falta de medios económicos”, concluyó, con la voz entrecortada.

ELTIEMPO.COM