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Muere Arellano Stark, jefe de temida 'Caravana de la muerte' en Chile

El general retirado del Ejército comandó una comitiva que asesinó a más de 75 presos políticos.

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10 de marzo 2016 , 12:46 a.m.

El cuatro de octubre de 1973, 24 días después del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, cuatro militantes de la Juventud del Partido Socialista permanecían detenidos en Cauquenes (al sur de Santiago). Ese día los jóvenes dentro de los que se encontraba Claudio Lavín Loyola, primo en segundo grado del excandidato presidencial derechista Joaquín Lavín, fueron sacados del cuartel por un grupo que había llegado de la capital.

A los familiares de los cuatro jóvenes se les dijo que habían sido llevados a un interrogatorio. Pero al día siguiente, la radio local leyó un comunicado militar que anunciaba la muerte de Claudio y los otros tres jóvenes en un intento de fuga.

Ese fue el inicio de La ‘Caravana de la Muerte’ que, al mando del general Sergio Arellano Stark, comenzaba a dejar su huella de terror.

El 16 de octubre, otras 15 personas fueron ejecutadas en La Serena y 13 en Copiapó. El 18, el turno fue para Antofagasta, donde hubo 14 víctimas y, finalmente, un día después, Calama: donde perdieron la vida 26 más. Eran estudiantes, periodistas, líderes sindicales, dirigentes políticos o simplemente campesinos. Su único pecado era ser militantes de izquierda.

La caravana llegaba a las poblaciones en medio de un impresionante despliegue militar y lo primero que hacían sus 15 integrantes era mostrar un documento en el que constaba que Arellano Stark iba como delegado especial de Pinochet. Luego empezaban las ejecuciones, con bayoneta y disparos de fusil.

Este operativo de exterminio tenía dos objetivos: primero, aterrorizar a la población civil. Y segundo más importante, mandar un mensaje claro al interior del Ejército, ya que los jefes militares de esas y otras ciudades estaban inscritos en lo que después se llamó la línea blanda, es decir, aquellos que se oponían a cumplir con las órdenes de fusilamientos y torturas.

Arellano Stark, reconoció en su momento que fue enviado especial de Pinochet. “Yo recibí un documento de parte del comandante en jefe del Ejército, general don Augusto Pinochet Ugarte, en que me nombraba su delegado para viajar a varias ciudades del país, a fin de cumplir labores de coordinación de criterios institucionales, de gobierno interior y de procedimientos judiciales”, dijo en uno de sus juicios. Pero negó enfáticamente su participación en cualquier ejecución.

¿Quién era Sergio Víctor Arellano Stark, delegado directo de Pinochet?

Nacido en Santiago de Chile el 10 de junio de 1921, Sergio Víctor Arellano Stark, era delegado directo de Augusto Pinochet.

Por orden de Pinochet Arellano lideró la ‘Caravana de la Muerte’, que semanas después del golpe de Estado que derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende e instaló la dictadura de Pinochet (1973-1990) recorrió Chile en un helicóptero ejecutando sumariamente a 75 opositores que estaban presos.

En compañía de 14 militares más Arellano ejecutó a presos en Valdivia, Linares, Cauquenes, La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama.

Posterior al cumplir su función, fue ascendido y premiado en reiteradas oportunidades por el presidente de la Junta de Gobierno.

El delegado de Pinochet perteneció al Ejército durante 38 años y se acogió al retiro voluntario el 4 de enero de 1976. Curiosamente, durante todos sus años de carrera recibió la Orden de la reina Victoria de Inglaterra y la Cruz de la Orden al Mérito Militar de España.

Hasta el año 2000, el juez Juan Guzmán Tapia le abrió un proceso por la masacre hecha por la ‘Caravana de la Muerte’. Arellano, y otros cuatro soldados, fueron condenados por el asesinato de tan solo cuatro personas.

En el 2008 llegó la justicia para las víctimas cuando fue condenado por la Corte Suprema a seis años de prisión y a pagar 80 millones de pesos a los demandantes que exigían que los asesinatos no se quedaran a la impunidad.

La justicia para las víctimas duro poco cuando el 17 de noviembre del 2008 se dio a conocer que Arellano sufría de Alzheimer, de unos quince meses de evolución. Una enfermedad crónica e irreversible.

Ante esto la Corte Suprema decidió que el delegado de Pinochet no estaba en sus facultades para cumplir los seis años de prisión a los que había sido condenado.

Pinochet, en tanto, tras ser sobreseído definitivamente en este caso enfrentó otros procesos judiciales pero murió sin ser condenado por ninguno de ellos en diciembre de 2006, a los 91 años, debido a un infarto.

Ante el olvido de la justicia chilena, Arellano falleció el 9 de marzo del 2016 en una casa de retiro a los 94 años.

Sergio Arellano a sus 94 años. Foto: EFE

"Murió en la más absoluta impunidad", dijo Carmen Hertz, abogada de derechos humanos y viuda de Carlos Berger, periodista víctima de la 'Caravana de la muerte', a la radio local T13.

Arellano fue un "represor, que encabezó una operación de exterminio de las más grandes" dijo Hertz, que agregó que a "la calidad de ser un represor y genocida, agregó la de ser un tipo cobarde. Siempre eludió su responsabilidad ligándosela a otros".

La dictadura lideró dejó más de 3.200 víctimas, entre muertos y desaparecidos.

EDWIN ÁLVAREZ TORO / ELTIEMPO.COM