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Denuncian trampas para cazar a los conductores

La disminución sin sentido de la velocidad, cámaras de fotomultas ubicadas en vehículos parqueados a un lado de la vía y la falta de señalización son algunos de los casos más escandalosos.

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08 de marzo 2016 , 06:13 p.m.

Poca visibilidad de las señales

En la troncal de Occidente, una doble calzada en su paso por Arjona (Bolívar), el límite de velocidad es de 40 kilómetros por hora, señal que los conductores pasan por alto debido a que la cubren ramas de árboles y avisos de negocios al costado de la carretera.

La situación en este sector, donde ya las autoridades del municipio la solucionaron por la confusión y los reclamos de los conductores, se dificultaba por la señalización, pues hace unos meses, a escasos metros del aviso de detección electrónica se fijaba el límite de 60 kilómetros por hora, motivo por el cual los conductores se movilizaban a esa velocidad y a unos cuantos metros salía una nueva indicación de 40 km/h, donde encontraban de inmediato la cámara de fotomultas.

Orlando Flores, un residente de Cartagena que de manera constante viaja a Arjona, es uno de los conductores cazados por esta fotomulta.

“Fue por desconocimiento. Yo no sabía la ubicación de la fotomulta; después lo supe porque pusieron un letrero”, cuenta Flores, quien pagó tres comparendos por exceder la velocidad en este punto.

Otro sorprendido con esta infracción fue Libardo Álvarez, conductor que pagó 320.000 pesos por la fotomulta y también asegura que el letrero que alerta sobre la existencia de la detección electrónica estaba tapado por árboles.

Cacería en Santander

Un carro con un radar electrónico que transita por Floridablanca (Santander) se convirtió en uno de los cazainfractores temido por los conductores, quienes denuncian que toma imágenes incluso en situaciones de emergencia.

Una de las que cayó en la infracción es Janeth Espinel, quien llegó a un centro de salud en el barrio Lagos para cuidar a un familiar enfermo y se sorprendió cuando este carro de fotomultas tomó fotografías del vehículo en el que se movilizaba.

La mujer afirmó que “es una injusticia porque apenas estaba saludando a mis parientes cuando esto ocurrió”. La infracción, según ella, no se hizo en presencia de un agente de tránsito. El alcalde Héctor Mantilla, por su parte, ordenó a los agentes acompañar a los carros cazainfractores, para que validen los comparendos.

Multas desde un vehículo

En Chinchiná (Caldas), la fotomulta no es fija, sino que opera dentro de una camioneta que se parquea a la sombra, en un costado de la autopista del Café, y rodeada de conos de color naranja.

Lo único que la delata son algunas señales que indican que el límite máximo de velocidad en el sector es de 60 km/h, al igual que un empleado contratado con ese propósito por el concesionario de la carretera.

El hombre, ubicado a 70 metros de la camioneta, hace señas para que los conductores reduzcan la velocidad y no caigan en la infracción.

El taxista Miguel Orozco, que fue multado por ir a 66 km/h, se queja porque faltando unos metros hay un aviso de detección electrónica y “la fotomulta es un carro particular que no dice nada, una aerovancita”.

También en el departamento de Caldas, otra fotomulta que ha sido criticada por los conductores es la de La Dorada, donde el límite se fijó en 40 km/h, en la vía que conduce hacia Honda (Tolima).

En este punto, las señales son tapadas por las ramas de los árboles y pastizales.

Además, los conductores se encuentran con el radar en medio de una curva.

30 km/h de día, y 60 km/h de noche

En Ciénaga (Madgalena), las cámaras de fotomultas están ubicadas en el sector de Cordobita, en la vía Santa Marta–Ciénaga, y en el sector de Puerto Nuevo, a la salida de Ciénaga para Barranquilla.

En estos puntos, curiosamente, las cámaras fijan dos límites distintos de velocidad.

De lunes a viernes, el límite es de 30 km/h entre las 5 a. m. y las 7 p. m., y de 60 km/h entre las 7:01 p. m. y las 4:59 a. m. Los fines de semana también es de 60 km/h.

Así, los dos límites que se han fijado por horarios y días han causado confusión, al punto de que en distintos momentos hasta se generan largas colas por quienes conducen a velocidades mínimas con tal de no ser multados.

El conductor Alfonso Rodríguez, quien transita a diario por esta vía, aseguró que las fotomultas lo han perjudicado.

“A veces uno viene concentrado y de repente tiene que frenar en seco porque se le olvida la fotomulta. Ya han ocurrido accidentes. También hay partes donde los ladrones aprovechan la velocidad mínima para hacer sus fechorías”, aseguró.

“Ahí lo que realmente se necesita es un puente peatonal para los niños del colegio de Cordobita; las cámaras están a pocos metros del colegio”, añadió el conductor Jorge Brugés.

Un letrero a 40 metros

En Aguachica (Cesar), a un costado de la conocida vía 40, que conduce a la costa Atlántica, se ubica un hombre que trabaja para el concesionario de las fotomultas, monta una cámara en un trípode y desde ese punto opera manualmente el equipo para buscar a los presuntos infractores. La queja recurrente de los conductores en este punto es que hay poca señalización que advierta sobre los controles.

José Padilla, habitante de Aguachica, asegura que el operario “se esconde”, y que “deberían poner una señalización de advertencia del radar electrónico a 500, a 300 o 100 metros antes, es lo adecuado. Ellos lo ponen a escasos 30 o 40 metros”.