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Concejales de Medellín, ¡salven la patria!

La historia de EPM, visionaria y agerrida, se traicionaría si se venden sus acciones en Isagén.

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08 de marzo 2016 , 04:39 p.m.

La Comisión Primera del Concejo de Medellín hundió en un primer 'round' el proyecto de acuerdo con que se busca permiso para vender a la canadiense Brookfield las acciones de EPM en Isagén. Cuatro votos en contra, de Carlos Alberto Zuluaga, Aura Marleny Arcila, Jaime Cuartas y Róber Bohórquez, mostraron que aún hay un asomo de cordura en este abominable descalabro que fue la venta de las acciones que el Estado colombiano tenía en Isagén.

Digna de resaltar la posición de este último edil, quien dijo el día de la votación: “Ya me hizo ‘lobby’ Santiago Gómez (secretario de Gobierno de Medellín). En estos cuatro años no me vuelvan a hacer ‘lobby’ en mi oficina para votar positivo”.

Yo hubiera dicho lo mismo. Fue vergonzoso el ‘lobby’ que hicieron en el Concejo algunos funcionarios del gobierno de Aníbal Gaviria para que esta corporación aceptara la fusión de UNE con la empresa privada Milicom. Había todos los argumentos para que no se hiciera, pero ganó el ‘lobby’. ¿Pasará lo mismo ahora? Ojalá los concejales de Medellín estén a la altura de este momento histórico y no permitan que Medellín refrende la atrocidad del Gobierno Nacional de vender Isagén, aceptando ellos ahora vender la participación de EPM en esta empresa por 1,48 billones de pesos, con el vulgar argumento de EPM de que si no vende habrá detrimento patrimonial porque, pasadas las dos Opas, la acción caerá y será como contar con un patrimonio que tiene poca o nula tasa interna de retorno.

Comparto lo que dicen muchos estudiosos del tema: esta es una visión cortoplacista y que desconoce el escenario internacional en materia energética y el potencial de valorización de Isagén, y lo que es peor: su riqueza ambiental. A mediano y largo plazos, Isagén valdrá mucho más. Eso mismo ha dicho y lo ha refrendado con cifras en los debates la concejal María Paulina Aguinaga, cuando dice que la Nación vendió a mitad de precio sus acciones y que EPM no tiene que hacer lo mismo. Y miren las declaraciones de Andrés Amell Arrieta, docente investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia: el 13,1 % de las acciones de EPM en Isagén equivalen a una hidroeléctrica con una potencia a 402 MW y para construirla se necesitarían en los próximos años de 3 a 4 billones de pesos, cifra mucho mayor a los 1,48 billones por los que vendería EPM. El detrimento patrimonial sería de 1,5 a 2,5 billones de pesos.

Dice el académico: “No es cierto que la venta de las acciones de EPM en Isagén sea una oportunidad para la ciudad, y que no hacerlo generaría detrimento al patrimonio público. No es conveniente dejarse guiar por una visión de corto plazo; una decisión en tal sentido es un desacierto del que la región se va a arrepentir. La valorización que en el corto plazo tendrá Isagén es inminente y, en consecuencia, EPM y la ciudad podrán capturar nuevas rentas, como también estar preparada para el control total de la cadena Nare-Guatapé-San Carlos ante un posible cambio de propiedad en Isagén, que en el futuro no se puede descartar dado el carácter especulativo que a veces caracteriza la inversión extranjera en estos países”.

La historia de EPM, visionaria, aguerrida, defensora de lo público y del medio ambiente, está siendo traicionada si se venden estas acciones. Así se lo dije de frente al gerente de la entidad en un conversatorio al que nos citaron a los periodistas para decirnos que les tocaba vender porque de lo contrario habría detrimento patrimonial. Yo este 'sapo' no me lo trago y tampoco se lo tragan los cientos de ciudadanos que han ido a gritar al Concejo que no vendan las acciones de EPM en Isagén. He dicho y repito que el Alcalde independiente y honesto que llevamos al poder está perdiendo la oportunidad de decir a la dirigencia nacional que Medellín sí sabe del tema energético porque que desde este territorio se aporta al país el 25 % de su energía. EPM sabe que el agua es el negocio del futuro, tanto en términos sociales como económicos.

EPM en Isagén es un motivo de tranquilidad para Colombia, aún en medio de las dificultades por ser socio minoritario. ¿Pero por qué tener miedo, si la historia de esta empresa ha sido de hombres y mujeres que se la han jugado toda por ella? A Medellín quizás la tienta el dinero de esta venta porque la anterior administración dejó la ciudad casi al límite de la deuda, con 13.000 personas en combos delincuenciales y sin la plata necesaria para terminar el faraónico proyecto de los parques del Río. Pero salir de Isagén sería un mal mayor.

En Colombia hay desesperanza. La venta de Isagén contribuyó a debilitar la credibilidad en el presidente Santos. Él y su ministro Mauricio Cárdenas dieron una bofetada a los colombianos. Y si esto fue así, ¿qué se podrá esperar de los acuerdos de paz? Es la pregunta que sigue y que da miedo. El proceso de paz era necesario. Había que perdonar y si es necesario hacer amnistías en aras del cese del conflicto. Yo perdono, pero a unos y otros que se han equivocado en esta guerra miserable. No a unos sí y a otros no, al gusto de una justicia politizada y arbitraria. El país está en quiebra moral. Concejales de Medellín, no la acaben de embarrar ustedes, demuestren que enderezar el camino todavía es posible.

Sonia Gómez Gómez