Archivo

'No debe perderse en la mesa lo ganado en el campo de batalla'

Dicen expertos en contrainsurgencia en nuevo libro sobre conflicto colombiano.

notitle
08 de marzo 2016 , 03:46 p.m.

Ganar la paz será incluso más complicado que un triunfo en la guerra. En eso coincidió este lunes un grupo de expertos que se dio cita en la Universidad Nacional de Defensa, en Washington, para discutir el lanzamiento de un nuevo libro sobre el conflicto colombiano y las lecciones que de este se pueden extraer.

El libro, titulado ‘Un gran quizás: Colombia, conflicto y convergencia’, fue escrito por prominentes figuras en temas de seguridad y contrainsurgencia y contó con un prólogo del exministro de Defensa y hoy embajador en Washington, Juan Carlos Pinzón.

En el panel, que se extendió por más dos horas, estaban dos de los autores de libro: el mayor general (r) Dickie Davis, del Ejército Británico, y David Killkullen, uno de los expertos más reconocidos a nivel mundial en guerra de guerrillas y exasesor de EE. UU. en las guerras de Irak y Afganistán. Así mismo, Jonathan Oppenheimer de la Fundación Brenthurt (que financió el proyecto) y el general (r) Sergio Mantilla, excomandante del Ejército colombiano entre 2011 y 2013.

Los expertos trabajaron por más de dos años en el proyecto y visitaron el país en múltiples ocasiones para realizar investigación en el terreno.

La tesis principal Davis, y que expuso en el foro, es que el éxito obtenido en Colombia se debe en gran parte a la confluencia de voluntad política y el deseo que existió en la población para que se derrotara a la insurgencia. Cosa que no ha existido, dijo, en países como Afganistán o Irak donde es una fuerza externa (en este caso EE. UU.).

Así mismo, opinó Davis, fue una estrategia que si bien se centró en la militar tuvo un componente de desarrollo económico y social que debe permanecer y expandirse si llega a la paz.

Todo lo que se ha logrado puede perderse fácilmente si el Estado no crea las condiciones necesarias para mantener la paz”, dijo el general.

Todos, de una u otra manera, argumentaron que Colombia ganó la guerra en el terreno militar a las Farc. Pero argumentaron también que las capacidades en seguridad deben mantenerse y hasta reforzarse en el posconflicto para poder garantizar una paz duradera.

Killkullen fue más allá al indicar que la victoria militar que se obtuvo frente a las Farc es una anomalía en las guerras antinsurgentes y motivo por lo cual Colombia debía mostrarse orgullosa. Ya mirando a futuro el experto advirtió sobre varios peligros que se ven en el horizonte.

Uno es la falta de interés del pueblo en los temas de paz. La gente, dice Killkulen, apoyó la guerra, pero ahora quiere disfrutar de la paz sin que eso signifique esfuerzos o sacrificios. Un error, según el analista, pues es imprescindible que el Estado extienda su presencia a zonas que por años han sido excluidas y marginadas política y económicamente.

Igual de importante, dijo Killkulen, es entender que las Farc sigue creyendo que todos los métodos de lucha son válidos para alcanzar su objetivo de derrocar al establecimiento y por eso ven los diálogos de paz y la implementación de los acuerdos como otra vía para llegar a ese mismo fin.

El proceso de paz no es el fin del conflicto, sino un cambio en sus métodos de lucha. Lo peor sería pensar que la guerra se acaba una vez termina el conflicto y sería un error entregar en la mesa lo que se ha ganado en el campo de batalla. El verdadero reto comienza a partir de ahora”, sostuvo el experto.

Para Killkulen lo más probable es que la guerrilla intente recuperar lo que perdió en la guerra utilizando otros métodos como la manipulación de masas, marchas campesinas y hasta el narcotráfico.

Pinzón, que también estuvo presente el foro, hizo énfasis en que las líneas rojas que se trazó el gobierno del presidente Juan Manuel Santos cuando comenzó la negociación “no deben ser cruzadas”, pues de hacerlo se pondría en peligro la estrategia que se diseñó para obtener la victoria militar y podría darse marcha atrás.

Entre ellas no negociar en la mesa el modelo económico y político del país como tampoco el futuro de las Fuerzas Armadas. Así mismo, diseñar un marco de justicia transicional que ofrezca una solución jurídica equitativa, pero diferenciada para los miembros de la FF. AA. y otros agentes del Estado que cometieron crímenes durante el conflicto.

De acuerdo con el general Richard Myers, exjefe del Estado Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE. UU., este nuevo libro debería servir como un "manual" para todos aquellos países con problemas de inseguridad y violencia, ya que muestra la mezcla correcta que debe existir entre el apoyo extranjero y la voluntad política a la hora de enfrentar estos problemas.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
@sergom68