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Mujer Cafam 2016 trabaja por los jóvenes del campo

La caldense Yeisully Tapias ha capacitado a unos 1.500 jóvenes del país en programas emprendimiento.

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07 de marzo 2016 , 11:37 p.m.

A la fe y a las ganas de soñar les atribuye Yeisully Tapias el premio que este lunes en la mañana recibió como Mujer Cafam 2016. Estaba nerviosa, como era de suponerse, pero esperaba con ansias que su nombre fuera el elegido entre los otros 19 de las candidatas.

Tan segura estaba de su triunfo que, mientras esperaba la decisión de los jurados del evento que cada año reconoce el trabajo que realizan mujeres para el mejoramiento de la calidad de vida de familias y comunidades vulnerables, arrugaba en su mano el papel que contenía las palabras con las que agradecería a todos sus compañeros y a su familia por el logro conjunto.

“Mis compañeros de proyecto y yo siempre actuamos y hablamos como si el premio fuera nuestro. La palabra tiene poder, eso creemos”, dice Tapias, quien desde los 16 años está trabajando por el bienestar de la población de La Dorada (Caldas), específicamente de jóvenes desplazados o en condición de vulnerabilidad.

La Asociación de Jóvenes Emprendedores (Asoje), precisamente, es el proyecto que motiva a diario a esta mujer y por el cual fue reconocida ayer en el 28° Premio Cafam a la Mujer.

Tapias recibió un incentivo de 40 millones de pesos para continuar con su labor, con la cual unos 1.500 jóvenes en todo el país han sido beneficiados con capacitaciones y programas de producción y emprendimiento.

“Luchamos por un mismo sueño: generar empresas productivas que mejoren la calidad de vida de los jóvenes de las zonas rurales”, explica esta caldense de 27 años.

Tapias, estudiante becada de sexto semestre de Trabajo Social en la Universidad de Caldas, se sobrepuso hace varios años al asesinato de su padre y asumió la responsabilidad de orientar no solo a sus hermanos menores, sino a cientos de jóvenes que fueron a ella en busca de una entidad y de un encuentro consigo mismos.

Desde Asoje se han creado conexiones importantes con las entidades estatales para llevar a cabo iniciativas que potencializan las virtudes del campo colombiano y que reconozcan a los jóvenes de estos territorios como actores importantes en el cambio.

Pero el proceso no fue fácil, confiesa Tapias. La falta de credibilidad en los más jóvenes, la estigmatización de las poblaciones rurales y la desesperanza de quienes lo han perdido todo, han sido tropiezos en el camino. Eso sí, nada que la nueva Mujer Cafam y su equipo, integrado por 45 jóvenes, no hayan podido esquivar para continuar.

En la actualidad, Asoje es modelo por seguir para otras redes de jóvenes en Chile, Nicaragua y El Salvador.
Tapias dice que ser reconocida como Mujer Cafam 2016 es un nuevo incentivo para continuar, pero también un nuevo reto para mostrarle al país que la unión de los jóvenes puede hacer cosas grandes.

“No vinimos por un premio, pero sí por un reconocimiento. Todos necesitamos que reconozcan los que hacemos y es eso lo que nos da fuerza para no retroceder”, concluye.

Otras menciones

Durante la ceremonia del 28° Premio Cafam a la Mujer, que se llevó a cabo en el Teatro Galería Cafam de Bellas Artes, en Bogotá, y que contó con la presencia de María Clemencia Rodríguez de Santos, primera dama de la Nación, se entregaron dos menciones de honor y una especial.

La primera mención fue para Elsa Martínez de Narváez, Mujer Cafam Cundinamarca, quien, a través de la Asociación Pan de Vida CER, ofrece alimentación a más de 800 niños, adultos mayores y madres gestantes de siete comunidades vulnerables de dicho departamento.

Adriana Cecilia Zableh Solano, representante de Santander, se llevó la segunda mención de honor. En el 2000, con el respaldo de la Asociación Sanar de Bogotá y en compañía del oncólogo pediatra Ernesto Rueda Arenas, fundó la Asociación Sanar seccional Bucaramanga para apoyar a niños con cáncer y a sus familias.

La mención especial fue para Nohora Elizabeth Hoyos, Mujer Cafam Bogotá, quien promueve el desarrollo de la sociedad y de la economía basadas en el aprendizaje, el conocimiento y la innovación en Maloka.

Esta edición del Premio Cafam rindió homenaje a Natalia Ponce de León, quien se dirigió a los asistentes durante varios minutos para hablar sobre la lucha de mujeres que, como ella, han tenido que salir adelante tras un ataque con ácido.

Ponce insistió en su discurso que la promulgación de una ley no es suficiente y que el castigo penal no debe ser el fin de la lucha en el tema de los ataques con ácido. “Hace falta un pacto social de prevención; necesitamos ir más allá de poner a alguien tras las rejas”, dijo.

El año pasado, la representante de Chocó, Josefina Klinger Zuñiga, fue proclamada Mujer Cafam por su gestión frente a la Corporación Mano Cambiada, que se basa en una práctica ancestral relacionada con el trueque de oficios.

A las 28 ediciones del Premio han sido postuladas más de 4.200 mujeres, todas símbolos de lucha, amor y generosidad.

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