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Estas son las medidas con las que mejorarán la formación de maestros

Mineducación exigirá a facultades que forman a profesores un alto nivel de inglés al graduarse.

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07 de marzo 2016 , 11:09 a.m.

Con un paquete de medidas consignadas en la resolución 02041 del 3 de febrero del 2016, el Ministerio de Educación se fijó la tarea de elevar los niveles de calidad de las facultades que hoy forman a los docentes del país, que a su vez tienen a su cargo la educación de los estudiantes colombianos.

Vale anotar que, de acuerdo con distintas mediciones y estudios, los aspirantes a maestros en el país se cuentan entre los estudiantes con los desempeños más bajos, en áreas como matemáticas, lenguaje e inglés. El objetivo de las nuevas medidas es mejorar estos desempeños e impactar positivamente la calidad de la educación que reciben los niños.

La primera medida se encamina a que los futuros maestros desarrollen prácticas pedagógicas desde el tercer semestre de la carrera y no solo en los últimos, como hasta ahora.

De acuerdo con Natalia Ariza, viceministra de Educación Superior, “la idea es que la práctica sea en principio observacional, que el estudiante acompañe a un docente con experiencia y que después pueda replicar las mecánicas pedagógicas y didácticas. Luego, en últimos semestres, estaría solo en el aula”.

La resolución contempla, también, una serie de reformas que tocan al cuerpo docente de las facultades, es decir a los formadores de los maestros. Se exigirá, por ejemplo, que un 30 por ciento de los profesores de los 490 programas de licenciatura con los que hoy cuenta el país, tengan experiencia en los salones de clases, y un 25 por ciento cuente con posgrados, como maestrías o doctorados.

Más bilingües

Un tema que preocupa al Ministerio es el bajo nivel de inglés de la mayoría de los docentes oficiales del país; de hecho, se considera que este factor es determinante en los bajos desempeños que en este idioma muestran los alumnos colombianos, particularmente los del sector oficial.

En ese orden de ideas, la nueva norma exige que las facultades de educación gradúen licenciados con un nivel A2 (según el Marco Común Europeo) de aquí al 2019 y con un nivel B1 del 2019 en adelante. Para los profesionales que se dedicarán a la enseñanza de este idioma los niveles exigidos serán B2, antes del 2019, y C1, luego de este año.

María Figueroa, decana de la facultad de Educación de la Universidad Externado de Colombia, resaltó el reforzamiento que pide la resolución para que los maestros aprendan cómo deben enseñar la disciplina que aprendieron. “Hay instituciones fuertes en temas pedagógicos, pero aún hay falencias en cómo se deben enseñar ciertas disciplinas”, explicó Figueroa.

Por otro lado, Figueroa calificó de “complejo” el requerimiento que pide hacer énfasis en investigación y en la producción de nuevo conocimiento. De acuerdo con la decana, el objetivo debe ser tener los mejores profesores y esto se gana con la práctica. “La investigación debe hacerse sobre la misma”, indicó Figueroa, quien agregó que la producción de conocimiento en mayor profundidad puede dejarse para los niveles de maestría y doctorado.

Lo cierto es que la resolución exige que todas las facultades cuenten con al menos un grupo de investigación reconocido por Colciencias y con una comunidad académica fuerte.

En este sentido, las facultades de educación tendrán que empezar a trabajar en todos estos aspectos para el 2018, con el objetivo de que puedan acreditarse. “Quien no lo haga –afirmó la Viceministra- saldrá del mercado”.

Vale la pena anotar que hoy apenas uno de cada tres programas de educación cuenta con la acreditación de alta calidad; de hecho, y de acuerdo con el Ministerio, cuatro de cada cinco estudiantes ingresan a programas de formación docente que no están acreditados.

Para Rafael Rodríguez, presidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Educación (Ascofade), uno de los grandes vacíos de esta resolución es que “las medidas apuntan a unos procedimientos que no incluyen un diálogo sobre lo que implica ser maestro, el sentido de la educación y su proyección”.

Rodríguez también resaltó que la resolución solo contempla la formación del maestro dentro del aula, pero ignora el contexto político y social que viven los profesores en las escuelas del país.

Otras opiniones indican que aunque las facultades recibieron con beneplácito las medidas, éstas siguen interpretándose en el sector como una injerencia del Ministerio que vulnera la autonomía, por tratarse de decisiones de carácter académico.

José Rincón, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Javeriana, dijo que estas reformas son la prueba de calidad para las escuelas que se han quedado cortas en sus propuestas formativas y que, definitivamente, es una vía para darle a la educación el estatus que merece.

Ser maestro, un ‘consuelo’

En Colombia, como en la mayoría de los países latinoamericanos, los estudiantes con desempeño más bajo son los que ingresan a los programas de licenciatura del país, explicó Hugo Ñopo, investigador principal del Grupo de Análisis para el desarrollo de Perú (Grave). Los estudiantes con los mejores resultados van a carreras como medicina, economía o derecho.

Ese primer punto, según Ñopo, da inicio a un círculo vicioso que termina desprestigiando a la docencia en la región. A este mismo círculo se suma la falta de incentivo para capturar a los mejores prospectos y para llevar a cabo procesos de selección más rigurosos, como ocurre en países que son modelo en materia educativa.

En el estudio “Engranajes rotos: el valor agregado de la educación superior en los logros académicos de los profesores”, de Hugo Ñopo y Carlos Balcázar, se midieron los desempeños de los estudiantes en las pruebas Saber 11, antes de entrar a la universidad y qué pasa cuando salen, con los resultados de las pruebas Saber Pro.

Según los investigadores, a los egresados de pedagogía no les va bien y frente a otras carreras del país muestran bajos desempeños en áreas como matemáticas. “Esto indicaría que las universidades no están haciendo buenos esfuerzos por revertir la situación de los estudiantes al momento de ingresar”, explicó Ñopo.

De hecho, para los expertos la docencia está subestimada en el país y es vista como una profesión de “consuelo”. Para la muestra está que de cada cien estudiantes que ingresan a educación superior, solo siete optan por las licenciaturas.

Alejandro de Zubiría, director de la Fundación Alberto Merani, explicó que los colegios no exigen innovar, lo que hace que con los años los profesores no se exijan; además, los salarios de los profesores no son altos, lo que hace que la profesión se vea lesionada.

Es momento, según José Rincón, de la Universidad Javeriana, de reposicionar la educación como una opción de vida y de ver al educador como un maestro y no solamente como un docente.

Lina Sánchez Alvarado
Para EL TIEMPO