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Fenómeno del Niño seca los humedales del Quindío

El verano ha afectado varias fuentes hidrográficas y el consumo de agua se ha incrementado.

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07 de marzo 2016 , 08:33 a.m.

Los humedales ubicados en la caldera del Paramillo del Quindío, antes nevado del departamento, en el municipio de Salento están a punto de desaparecer.

En octubre estos humedales o pequeñas lagunas tenían agua pero por estos días, durante la temporada más intensa del fenómeno del Niño “están totalmente secos, en toda la zona del valle”, señaló el alcalde del municipio, Juan Miguel Galvis.

“Es muy delicada la situación, necesitamos tener gente que ame nuestro territorio, es fundamental unirnos y trabajar juntos”, dijo el mandatario.

En esta zona sobre los 4.400 metros sobre el nivel del mar nacen las quebradas Cárdenas y San José, que se unen kilómetros más abajo, en los 2.400 metros, justo en el valle de Cocora y forman el río Quindío que a su vez proporciona casi el 70 por ciento del agua que abastece a varios acueductos del departamento como el de Armenia.

Según el guía de montaña, Blaney Aristizabal y quien desde hace varios años recorre esta zona, “estas lagunas que estaban en el cráter, ya no están, y la laguna de La Leona en Risaralda que se divisa desde el paramillo, tampoco existe. Le llega muy escasa agua al río Quindío”.

Esta situación tiene alarmadas a las autoridades en el departamento. El alcalde de Salento dijo que “no solo es el municipio el que tiene que velar por los recursos y cuidar las fuentes hídricas sino que es todo el departamento unidos por este esfuerzo”.

No obstante para el ambientalista y presidente de la fundación Cosmos, Néstor Ocampo, si bien el cambio climático ha incidido en la sequía de los ríos y quebradas, otras actividades que se han incrementado en la región como el turismo y la ganadería han ocasionado la pérdida del caudal en este sector de la cuenca hidrográfica.

En esto coincidió la funcionaria de la Subdirección de gestión ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), Patricia Rojas Sánchez, quien alertó sobre el aumento de consumo de agua en Armenia.

Rojas informó que el río Quindío es la fuente más estudiada del departamento y en esos análisis se ha detectado que “la oferta hídrica se ha ido reduciendo y que en algunos meses del año- que coincide con la temporada alta de turismo- el río no es capaz de garantizar la oferta que requiere Armenia y otros municipios”.

Pese a que el caudal del río Quindío normalmente presentaba niveles de 2.200 litros por segundo y podía llegar hasta 4.000 litros por segundo, sin embargo por estos días presenta los niveles más bajos en la historia del afluente, unos 950 litros por segundo según informó el director de la CRQ, Jhon James Fernández durante su intervención en el Concejo de Armenia, el viernes pasado.

Y aunque se han lanzado varias campañas para advertir a la comunidad sobre el desperdicio de agua, el consumo del líquido parece no disminuir sino que por el contrario ha aumentado y ya toca los niveles más altos alcanzados en Armenia. El consumo promedio es de 850 litros por segundo pero en los últimos días ha llegado a 950 litros por segundo.

Julio César Escobar, gerente de Empresas Públicas de Armenia (EPA), que opera el acueducto de la ciudad afirmó que “el consumo está aumentando de una manera acelerada y el río está disminuyendo”.

Y aunque el boom de la construcción en la capital quindiana trajo 3.450 nuevos usuarios del acueducto el año pasado, Escobar aseguró que todavía tienen capacidad para suministrar agua a esas nuevas viviendas.

No obstante, el director de la CRQ no cree lo mismo y dijo que los nuevos predios que la Administración Municipal busca incluir en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad demandarían entre 374 y 700 litros por segundo más por lo que el municipio no está en capacidad de ofrecer más agua. “La situación para nosotros ahora es muy precaria”, señaló Fernández.

“Cada vez somos más personas en el Quindío demandando el servicio. Los cerca de 600.000 habitantes del departamento y los cerca de un millón de visitantes ocasionales”, dijo el ambientalista y montañista Néstor Ocampo.

LAURA SEPÚLVEDA
Corresponsal de EL TIEMPO
Armenia