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Un juego de 'ping-pong' con Susan Sarandon

Entrevistar a la actriz puede terminar en un toma y dame de opiniones sobre política y sexismo.

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06 de marzo 2016 , 08:36 p.m.

La imagen de Susan Sarandon fue noticia internacional hace apenas cinco semanas, pero no por sus dotes de actriz o por haber participado en más de 100 producciones de Hollywood, sino por un escote pronunciado. En medios de todo el mundo se registró su atuendo en la entrega de los premios SAG, en Los Ángeles, con algo de sexismo y sin dejar escapar que la actriz ya tiene 69 años.

“No creo que haya habido prejuicio contra las mujeres, sino contra mi edad –se queja Sarandon, reclinada en un sofá blanco en el hotel Casa Pestagua, de Cartagena–. Había escotes por todo el lugar, pero llamó la atención el mío. No me molestó porque, de una manera u otra, fue fabuloso que muchas mujeres salieron a defenderme enviando fotos de sus pechos, y creo que internet definitivamente debería tener más intercambio de pechos”.

Sus palabras aluden a la insólita reacción del presentador de 'CNN' Piers Morgan, que publicó en Twitter una queja por el escote de la actriz, preguntándose “¿Vestiría así Susan Sarandon para ir a un funeral? Fue horriblemente inapropiado para un tributo póstumo”. Decenas de mujeres respondieron en la red social solidarizándose con ella y enviándole al presentador que reemplazó a Larry King fotos de su propio escote. (Lea aquí: Susan Sarandon enamoró a Cartagena con su carisma)

“Fue lo mejor que pudo pasarle a Piers Morgan en años…”, bromea Sarandon, distendida. Pero esta es quizás la más trivial de las controversias en las que se ha visto envuelta la ganadora del premio Óscar en 1996 por ‘Dead Man Walking’ (Pena de muerte), en la que hacía el papel de una religiosa que sirve de consuelo a un violador condenado a la pena de muerte.

El escote que la actriz mostró en los premios SAG generó muchos comentarios negativos, pero ella aseguró que "fue fabuloso que muchas mujeres salieron a defenderme enviando fotos de sus pechos". Foto: AFP

La polémica no es un destino desconocido para ella, sobre todo ahora que proclama sus opiniones en la actual campaña presidencial estadounidense, en favor del precandidato Bernie Sanders, llamado ‘socialista’ en la prensa de su país: “Primero que todo, él está hablando del New Deal (la famosa política de Franklin D. Roosevelt que en 1933 introdujo un gran número de beneficios sociales, en particular a los más pobres), lo cual no es socialista, sino demócrata. La verdadera pregunta es: ¿puede ser elegida una persona que no tiene relación con súper-PAC (comités que consiguen donaciones de grandes corporaciones), ‘fracking’, Monsanto, Wall Street… Con la maquinaria? Sus programas ya se han visto en el pasado en Estados Unidos, él solo está hablando de los programas obligatorios de salud, de seguridad social y educación. Cosas que existen en todo el mundo para la mayoría de la población. Al menos, en las naciones industrializadas. Por mucho tiempo, en Estados Unidos se ha dicho que merecemos tan poco, que ahora lo que él dice se ve muy mal”.

El cabello de la protagonista de ‘Thelma y Louise’, rojo y ensortijado, se estremece al vaivén de sus gestos, como si estuviera en una competencia deportiva con el periodista. Toma y dame. La pelota llega a su campo al preguntarle por Hillary Clinton, la favorita frente a Sanders en la contienda por la candidatura demócrata a la presidencia: “Hillary Clinton parece republicana, solo quiere reforzar el 'statu quo' y hacer ver que los temas de los que habla Sanders son extraños (…). El sistema de primarias (los caucus) es un fraude. Yo estuve ahí, en Nevada, y fue un desastre. Además, la prensa ha sido muy irresponsable y perezosa en el cubrimiento de los candidatos. Los medios son los responsables de haber elevado a Trump con fines de entretenimiento por tanto tiempo, y ahora apestan. Desde el mismo comienzo, asumieron que Hillary iba a ser la candidata demócrata y no cubrían la actividad de Bernie, hasta las primarias de Iowa (en las que Sanders prácticamente empató con Clinton). Él ha tenido que educar a la gente sobre lo que él sostiene. Los ‘millennials’ lo entendieron pronto, porque lo tienen en mente, pero los periódicos y todo el establecimiento han sido muy lentos, incluso apenas para hablar de él”. Punto para Sarandon.

Al devolverle el servicio, le pregunto si no se siente representada por Clinton, que podría convertirse en la primera mujer en ser presidente de Estados Unidos. “No importa si es una mujer o un hombre –devuelve, de revés–, si alguien habla y vende el ‘fracking’ a todo el mundo. Me preocupa el medioambiente, más que simplemente poner una vagina en la Casa Blanca. No es el tema en el que me enfoco… Pienso que Wall Street tiene que pagar impuestos y debe ser sacudido, y ella no lo va a hacer, porque ha venido aceptando millones de dólares de sus inversionistas. Ha venido apoyando a Monsanto y la modificación genética en la agricultura por todo el mundo, el glifosato y el Roundup, que es un veneno horrible. Ha apoyado el ‘fracking’ y recibe dinero de las petroleras y su círculo de cabildeo, así que no representa ninguno de mis intereses… Se interesó muy tarde en los derechos de la comunidad LGBTI, y está muy mal en términos de sus posturas frente a las minorías. Piensa que es imposible subir el salario mínimo a 15 dólares por hora (esta es una reclamación de los trabajadores estadounidenses que ha ganado popularidad, sobre todo en aquellos estados en los que esta cifra bordea los 8 dólares por hora), así que no veo que apoye a las madres solteras. No veo que represente mis intereses… ¿He sido suficientemente clara? (risas)”.

Para Sarandon, el tema es apasionante y opina que es desafortunado que las mujeres sientan vergüenza si no apoyan a una mujer para la Presidencia: “En realidad, es ella quien no apoya los intereses de las mujeres”. (También: Susan Sarandon será la estrella en el Festival de Cine de Cartagena)

Segundo set

En su perfil de Twitter, Sarandon se describe como “madre, activista, actriz y propagandista del ‘ping-pong’ ”. No es gratuita esta última referencia, ya que es socia de una compañía llamada Spin, dedicada al negocio del tenis de mesa:

“Me alegra mucho que me pregunte por ello. Spin es un club social donde se puede jugar ping-pong y tomar algo, comer, socializar, sudar… Probar buena comida. El primer Spin se fundó en Nueva York con 17 mesas de ping-pong y ya vamos para el séptimo año. Somos también parte de la comunidad, así que estamos dando algunas mesas a escuelas marginadas de Nueva York, ya son más de 60 escuelas las que han adoptado el ‘ping-pong’ como deporte escolar (…). Yo juego ‘ping-pong’, pero soy más propagandista que una buena jugadora. Mi juego mejora después de un par de tequilas”.

Tampoco es fortuito que su primera referencia en redes sociales sea como madre: “Claro, ese es el más difícil de todos mis trabajos. Porque tienes que tener una cantidad increíble de imaginación y de energía y de paciencia… No hay manera de estar ‘sobrecalificada’ para ser una madre. Es muy gratificante, pero tu labor nunca termina… Es mucho más fácil ser abuela. Hay mucha menos responsabilidad… Mi hijo está aquí conmigo y aún estoy preocupada de si llegó bien anoche. Él estuvo afuera hasta tarde y la pasó muy bien. Pero no lo he visto en toda la mañana, porque me levanté temprano y no vi si estaba ebrio o qué le pasó…”. Sarandon se refiere a Jack Henry Robbins, su hijo de 26 años y el mayor de los dos que tuvo con el también actor y director Tim Robbins, gracias a una relación de más de 20 años. Al caminar por las calles de Cartagena, el parecido de Jack con Tim fue evidente. “Jack heredó el rizado de mi cabello, pero tiene su altura y su nariz. La boca es diferente. Mis dos hijos varones (tiene una hija mayor, de otra relación anterior) tienen características mías y de su padre, pero Jack ciertamente tiene el cuerpo de Tim, su piel clara y su cabello”.

Hablar de Robbins, quien dirigió a Sarandon en ‘Dead Man Walking’ y logró con ella cuatro nominaciones al Óscar, no es doloroso. Su relación de exesposos es lo que podría llamarse ‘un partido amistoso’: “Nos vemos, aunque no con mucha frecuencia, ya que él vive en California y yo vivo en Nueva York. Somos abuelos juntos, y cuando él viene a Nueva York no es una relación de disputa”.

Cuando regrese a su país, Sarandon seguirá con su campaña en favor de Bernie Sanders, con la promoción de su nuevo filme (del cual no es solo actriz, sino también productora), ‘The Middler’, y con la ampliación de su negocio de ‘ping-pong’. “Ya hemos abierto otros clubes en Los Ángeles, Toronto, abriremos Chicago en un par de semanas y San Francisco, unas semanas después. Allí también vamos a poner mesas en refugios para indigentes”.

—¿Por qué no en Cartagena?

—¿¡Qué gran idea! Absolutamente.

Tres producciones que marcaron la carrera de Sarandon

The Rocky Horror Picture Show

Película de culto rodada en 1975 y en la que Susan Sarandon hizo el papel de Janet Weiss, quien junto a su novio emprende un viaje que tendrá un giro inusual cuando ambos terminan en un extraño castillo.

Thelma y Louise

Dos mujeres deciden escapar de la rutina y el maltrato, en un dramático recorrido de sacrificio y redención. Geena Davis y Sarandon lograron una dupla perfecta en este filme de 1991.

Dead Man Walking

Gracias al papel de Helen Prejean, una monja que decide ayudar a un condenado a muerte (Sean Penn), Susan Sarandon ganó el premio Óscar en 1996, en la categoría de mejor actriz principal.

Programación del Ficci 7 de marzo

12:10 p. m. ‘El hombre que cambió su mente’, filme de Robert Stevenson. Centro comercial Caribe.

3:10 p. m. Documental ‘Un tigre de papel’, hace del tributo al realizador caleño Luis Ospina. Centro comercial Caribe.

3:50. Sapi / Posession. Tributo al realizador filipino Brillante Mendoza. Centro comercial Bocagrande.

Ceremonia de clausura del Ficci. Hora de ingreso: 6 p. m. Inicio de la gala: 7 p.m. Proyección de la película ‘El rey del once’, dirigida por el argentino Daniel Burman: 8:30 p. m. Teatro Adolfo Mejía.

JULIO CÉSAR GUZMÁN
Editor Cultura y Entretenimiento
Cartagena.