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Polémica entre grafiteros por elección de su representante en Bogotá

Aunque no todos los artistas de la ciudad están de acuerdo, el 17 de marzo se elegirá un candidato.

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06 de marzo 2016 , 07:49 p.m.

Las voces de más de 3.000 grafiteros que hay en la capital están divididas. La convocatoria lanzada el 2 de marzo por la Secretaría de Cultura para apoyar la práctica responsable del grafiti es la razón para que artistas como Bohz y Erc difieran.

Bohz, publicista egresado de la universidad Jorge Tadeo Lozano y grafitero de corazón, cree que para luchar por la legalización del grafiti y todas sus corrientes, es necesario integrar los espacios que las instituciones les han ofrecido. Por eso hoy se inscribirá en su localidad como candidato a representante de esta expresión.

Mientras Bohz afirma que es un gran paso para integrar el lenguaje del grafitero con las instituciones, Erc considera que aunque la organización es importante para cualquier proceso creativo, no es lógico que el grafiti tenga una voz que dicte cómo se deben expresar.

Para Erc, reconocido por sus murales de hasta treinta metros, en edificios, que luego convierte en animaciones, la medida de la administración no le interesa: “Quien sea elegido no me va a representar, porque los que me representan andan ocupados pintando. Que elijan un representante no va a alterar mi actitud frente al grafiti”.

Frente a las críticas de sus compañeros, Bohz reconoce que su intención no es representar a todo un gremio, pues “sería imposible ser la voz de todos”. Pero cree que es necesario lanzarse como candidato para mejorar los programas que se promueven desde Idartes, como los murales artísticos que se hicieron con el apoyo de la pasada administración, en edificios del centro histórico de la ciudad y en Chapinero.

“Esos programas están mal diseñados, porque la Secretaría exige unos parámetros que no todos los grafiteros cumplen, como pintar bonito, pintar el rostro y el paisaje, por eso muchos se sienten excluidos, porque las instituciones no hablan nuestro lenguaje y no se acercan a debatir estos temas en las Mesas Locales y eso hay que cambiarlo”, manifestó Bohz.

Así es la convocatoria

Estará abierta solo para quienes hayan asistido a las Mesas Locales del Grafiti en el último año. Las personas interesadas se podrán postular desde el 7 al 9 de marzo en cada localidad. El representante, que será elegido por los mismos grafiteros, tendrá que discutir las estrategias que se concreten en el Comité para la Práctica Responsable del Grafiti.

Manuel Mora, propietario del café Kaaba en Chapinero, cree que regular esta práctica “es algo que el gobierno de Peñalosa debe asegurar, porque el corredor de arte que hizo que la fachada de mi café tenga este mural tan bonito y que nadie se ha atrevido a rayar con letras feas, logró que dos mundos tan distintos como el mío, que tengo 50 años, y el de ese muchacho que pintó este mural y es muy joven, se unieran y nos beneficiáramos”.

En cambio Luis Romero, tendero en el barrio La Macarena, lo ve diferente. Mientras su hijo borra con esfuerzo la marca de un grafiti con aerosol, Luis intenta calcular cuánto dinero ha tenido que gastarse recuperando las paredes de su casa afectada. “Yo gasto mucho dinero para mantener mi casa bonita, blanca como la ve, nunca he dado permiso para que me la rayen. Si hay lugares permitidos, usted me puede responder ¿por qué escogen la mía?”.

La convocatoria se creó para ofrecer participación a los grafiteros cuando el Distrito tenga que tomar decisiones acerca de los lugares permitidos para pintar y los planes de emprendimiento. Sin embargo, “sabemos que todos no están de acuerdo, algunos dicen que a ellos nadie los representa, pero esto no quiere decir que la convocatoria no se hará. Al contrario, se elegirá representante así se postulen unos pocos”, manifestó Yolanda Villabona, directora de Regulación y Control de la Secretaría de Cultura.

‘La esencia del grafiti es clandestina’

Felipe Cárdenas, antropólogo y director de la maestría en Educación de la Universidad del Sabana, manifiesta que la regulación de esta práctica y la elección de un representante es importante porque “eso quiere decir que las instituciones reconocen esta expresión urbana dentro de un marco legal, que a la vez trae beneficios tanto económicos como de reconocimiento social”.

Sin embargo, Cárdenas también advierte que esta expresión urbana tiene raíz en la clandestinidad y es algo que no se puede regular: “Lo que no se reconoce del grafiti, esa clandestinidad, es la esencia de esta expresión, algo que el Distrito no podrá combatir, pero eso no quiere decir que los grafiteros puedan irrespetar los lugares que no están para ser pintados”.

A pesar de que la discusión continúa, el 17 de marzo los grafiteros tendrán que aceptar que uno de sus compañeros sea el representante que de la mano con el Comité, integrado por tres delegados del Distrito, se encargarán de decidir cómo, dónde y cuándo se hará la práctica responsable del grafiti.

LEIDY TATIANA ROJAS
Especial para EL TIEMPO