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Entecaron a James

A James Rodríguez lo entecó el país. Y del país, especialmente la prensa.

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05 de marzo 2016 , 08:30 p.m.

Aunque ahora soy de gatos, en mi casa paterna siempre hubo perros. Y cuando alguno tenía cachorros, mi mamá saltaba a la palestra diciendo que los íbamos a entecar si los cargábamos mucho.

A James Rodríguez lo entecó el país. Y del país, especialmente la prensa. Desde los entrenamientos, cuando su paso al Real Madrid era un hecho pero aún no había debutado en algún partido, el derroche de papel periódico era solo comparable con el de papel higiénico en un inquilinato. Desde textos que anunciaban que James había entrenado al lado de Ronaldo (como si no fuera obvio que así iba a ser siempre), hasta anotaciones más tipo diario de adolescente como que los dos jugadores eran “inseparables”. Incluso, hace poco, la mamá de James publicó una carta pidiendo que dejaran en paz a su retoño y a su nuera, que si bien era víctima del matoneo había tomado la decisión de participar en un concurso de televisión, claramente por dinero y creyendo candorosamente que no iba a convertirse en comidilla de los televidentes.

El dinero expone a la gente, y cobrado el cheque no hay Santa Lucía que valga. ¿O ya se olvidaron de los calzoncillos de microfibras que James estaba vendiendo para un conocido almacén de cadena? ¿El éxito de las ventas y la exposición que el jugador tuvo como imagen de una marca pueden ayudar ahora a compensar los resultados deportivos que no tiene en la cancha? Lo dudo. Como dudo que haberle dedicado una página entera de un periódico al nuevo uniforme que James luciría con el Real Madrid y que llevaba un dragón estampado recupere las pelotas que al colombiano se le escapan en la cancha y que los calzoncillos Bronzini tampoco pueden sostener.

El James modelo de ropa interior, finalmente, también fue el prototipo de una transformación aún más penosa: la de las páginas deportivas en páginas sociales. Han convertido en ‘noticia’ cada foto que Rodríguez ha subido a su Facebook o a su Instagram, y lo que él diga por Twitter se vuelve de inmediato una breve. Siendo así, ¿para qué quiere uno comprar la edición impresa de un periódico si lo que hay que leer o ver sobre James está en las redes? Y una pregunta más, de otro contexto pero de la misma bolsa: en los programas de radio en los que llaman a los técnicos extranjeros para que digan por qué el mal momento de James en el equipo Galáctico, ¿qué esperan escuchar? Sin duda, es como llamar a un señor en Punta Gallinas a preguntarle si sabe a qué hora pasa el camión de la basura en Pasto, o que el pediatra telepáticamente revise a un niño ardido en fiebre y atine con el remedio.

¿Cómo se desenteca un cachorro? No recuerdo que eso haya pasado. La perra normalmente lo hacía a un lado y ahí se quedaba. Mientras tanto, todos los entecadores, a medida que lo de James en el Real se torna incierto, han comenzado a bajarse del bus del éxito con cara de no es conmigo, como cuando uno se baja en la estación de TransMilenio equivocada y para no parecer idiota se hace el desentendido. No es la primera vez que a punta de prensa, en vez de madurarlo, echan a perder un traspaso único, y el de James lo es porque no existen más casos de nacionales que llegaran al fútbol español a enfundarse la casaca 10 en un equipo de solo luminarias.

CHUCKY GARCÍA
@chuckygarcia
Foto: Mauro Raigoza, cortesía Revista Metrónomo.