Archivo

España vuelve a cero tras el 'no' a un gobierno socialista

La pérdida de Pedro Sánchez da paso a una nueva ronda de diálogos entre los partidos.

notitle
04 de marzo 2016 , 08:40 p.m.

En la política española ha pasado de todo y no ha pasado nada durante los últimos días.

La noche de este viernes tuvo lugar en el Congreso la segunda votación de investidura para el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, y, como estaba previsto, fue imposible que formara gobierno pues sus votos, en alianza con los del centrista partido Ciudadanos, no fueron suficientes para alcanzar la mayoría simple que necesitaba para ser presidente.

Así las cosas, Mariano Rajoy, del gobernante Partido Popular (PP), continúa como mandatario del Gobierno provisionalmente, mientras los partidos disponen de dos meses para evitar la repetición de las elecciones.

En la votación de este viernes, Sánchez obtuvo 131 votos a favor frente a 219 negativos, convirtiéndose así en el primer candidato en no salir victorioso de su investidura. Fue solo uno más de los que consiguió en la primera votación de investidura del miércoles pasado. La única abstención, de Coalición Canaria, pasó a ser favorable este viernes.

A mitad de semana solo necesitaba una mayoría absoluta que no alcanzó y, este viernes, una simple a la que tampoco llegó.

Hasta ahora, ningún partido político español está en capacidad de gobernar por sí solo en un sistema de democracia parlamentaria, en el que se necesita una mayoría para que el líder sea presidente, o bien, una coalición de varios que sume lo necesario.

“Siento en el alma que no haya gobierno por el bloqueo del PP y Podemos”, dijo Sánchez, culpando a esos dos partidos del fracaso de la investidura, tras las elecciones que siguieron al debate en el que intervinieron los líderes políticos en el Congreso de los Diputados. Señaló que no se resigna a que “Mariano Rajoy siga siendo presidente” y que va a trabajar para conseguir los acuerdos que permitan llegar al “gobierno del cambio”.

En las elecciones del 20 de diciembre del año pasado, el Partido Popular, que ejerce el gobierno temporalmente, obtuvo más votos que los demás (siete millones, frente a cinco millones del PSOE). Como no fue mayoritario, Rajoy, su líder, no puede continuar automáticamente como presidente, cargo que ocupa desde el 2011.

Durante los últimos meses, los partidos han estado en constantes conversaciones e intentos de acuerdo con el objetivo de sumar los votos de los parlamentarios que les den la mayoría. La primera oportunidad la tuvo Rajoy, a quien el jefe de Estado, el rey Felipe VI, le dio la oportunidad de formar gobierno en enero de este año. Rajoy la declinó: “Todavía no tengo los apoyos”, aseguró.

La siguiente fue para Sánchez, quien dijo que daba “un paso adelante” e inició una serie de diálogos con los otros partidos. Finalmente llegó a un pacto con Ciudadanos, uno de los partidos emergentes que ha roto el tradicional bipartidismo, con el que llegó a un acuerdo en 200 iniciativas. Quedaron descartados el PP y Podemos, otro de los partidos nuevos que ha emergido con brío en el panorama político de este país.

La situación obliga constitucionalmente a abrir un compás de espera de dos meses para que las fuerzas políticas representadas en el Congreso intenten de nuevo la formación de una mayoría necesaria para formar gobierno.

Esto significa que, a partir de ahora, los partidos tendrán la oportunidad de buscar nuevos acuerdos y configurar alianzas entre sí para dar forma a una nueva presidencia en España. Se esperan nuevos pactos, coaliciones y cesiones entre los principales partidos –PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos– y los minoritarios, entre los que se cuentan aquellos que buscan la independencia de Cataluña.

Entre estas negociaciones, el rey Felipe podría pedir a un nuevo candidato que intente formar gobierno de mayoría antes del 2 de mayo.

Los grupos parlamentarios, sin embargo, no parecen estar dispuestos a cambiar sus actuales posiciones. Al igual que la etapa previa a la primera votación, Podemos se ofreció este viernes a ser parte de una coalición con el PSOE. Para los socialistas, no obstante, un acuerdo con Podemos solo sería posible si el nuevo partido renuncia a la idea de promover un referéndum en Cataluña para que sus habitantes decidan su pertenencia a España.

El PP, por su parte, estaría dispuesto a llegar a una alianza con el PSOE, pero el partido de izquierda cree que eso no es posible porque su idea, justamente, es gobernar sin la derecha.

En caso de que resulte imposible llegar a un acuerdo de mayorías en los próximos dos meses, la cita de la democracia española sería el 26 de junio, cuando se celebrarían nuevas elecciones.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO