Archivo

La verrugosa: la vívora que se niega a desaparecer

Es de las más grandes del mundo y de las más venenosas de Colombia. Tuvo huevos en un vivario.

03 de marzo 2016 , 09:01 p.m.

En menos de 50 días podrían eclosionar los siete huevos que puso una serpiente verrugosa el 19 de enero en un pequeño vivario del barrio Prado de Medellín.

Su nacimiento se aguarda con la expectativa de un milagro, ya que esta especie, la Lachesis acrochorda, no solo es la víbora más grande del mundo y una de las tres más venenosas de Colombia, sino que desde hace dos años no había registro oficial de su reproducción en serpentarios del país.

Según Sergio Cubides, biólogo y guardián de esta madre en el serpentario de la Universidad de Antioquia, la población de las verrugosas está amenazada por varios factores. Uno, que sus periodos de reproducción y el número de sus crías es significativamente menor respecto al de otras especies. La Lachesis puede tardar hasta tres años en tener nuevas crías y su tiempo de ovación alcanza los tres meses.

El otro es el estigma que pesa sobre ellas en zonas rurales. En Caquetá, Amazonas, Putumayo, Cauca, Tolima, Chocó y occidente de Antioquia, donde suele encontrarse, las atacan con maquete y escopeta porque, según la creencia popular, las verrugosas persiguen a las personas para atacarlas, las esperan amenazantes debajo de las escaleras, transmiten enfermedades tropicales con su picadura y son extremadamente agresivas, aunque para Cubides esos solo son mitos.

Según ha observado, su comportamiento es de los más pasivos entre los 210 reptiles que conservan, alimentan y estudian en su laboratorio. De hecho, los accidentes por las verrugosas en el país son pocos (en Antioquia hubo tres en el último año y medio), pero tiene las mayores cifras de afectación y de mortalidad por la toxicidad de su veneno.

Mientras que normalmente se requieren de cuatro a seis ampolletas de suero antiofídico para controlar una picadura de serpiente, para esta especie se necesitan 10 o 12 como mínimo.

Por último, el biólogo llama la atención de que la alteración de ecosistemas boscosos aumenta de manera particular su riesgo. Según cuenta, la susceptibilidad a cualquier cambio o situación de estrés afecta el sistema inmunológico de estas víboras, aumenta su carga parasitaria y, al final de esta cadena mortal para su supervivencia, inhibe su reproducción.

Mucha identidad

A Cubides le llama profundamente la atención la Lachesis, no solo porque tiene a cargo observar, medir y pesar a la madre novata del serpentario, sino por sus características tan cautivadoras.

Las verrugosas son las únicas víboras de Colombia que ponen huevos; el resto, anota el experto, tienen a sus crías en la barriga. Su tamaño puede alcanzar los 4,5 m de largo, su peso supera los 2 kg y sus colmillos suelen ser de hasta 3 cm. Cerca de los ojos tienen dos agujeros prominentes llamados fosas termorreceptoras, con las que perciben la temperatura corporal de la presa o el atacante, y escamas rugosas cubren su piel.

REDACCIÓN MEDELLÍN