Archivo

'Neva', teatro para la tragedia

La obra se presentará en el Iberoamericano con Javiera y Camila Valenzuela y John Alex Toro.

notitle
03 de marzo 2016 , 04:04 p.m.

Tres actores esperan en el camerino a su director. Está la gran diva, Olga Knipper, viuda del gran dramaturgo ruso Antón Chéjov y quien llega a San Petersburgo precedida de su fama en el Teatro de Arte de Moscú.

Está Aleko, de esos personajes a los que parece no importarles nada de lo que ocurre fuera de su círculo. Y está Masha, quien sabe que afuera del teatro está ocurriendo una revolución.

Ellos son los protagonistas de 'Neva', la obra del chileno Guillermo Calderón que se presentará durante el Iberoamericano en la sala Mayolo de Casa E. Bajo la dirección de Carlos Carvajal, la pieza es protagonizada por las chilenas Javiera y Camila Valenzuela y en este nuevo ciclo tiene a John Álex Toro.

Este último, quien interpreta a Aleko, destaca no solo el ritmo vertiginoso del texto sino también el doble encanto que encierra la historia: “Por un lado para los actores, porque está enmarcada por el mundo del teatro, pero también por las pasiones humanas, la lujuria, el deseo, un poco la inseguridad. Todo con un gran sentido del humor”.

Es un humor negro, ácido, picante, señala el director, quien decidió enfatizar ese enfoque con una puesta en escena cobijada por los tonos claroscuros, que sirven como una metáfora de la mezcla entre broma y drama.

“Cuando uno comienza a ver la obra parece una parodia, un chiste entero, y cada vez que avanzamos en el texto se vuelve más densa y más profunda hasta que llegamos al monólogo final donde vemos que todo lo que han venido haciendo esos actores es para distraerse de la realidad”, cuenta Carvajal.

El principal activo del texto de Calderón son los mensajes profundos que se esconden entre líneas, entre esas burlas porque a alguno no le sale bien texto o esas charlas sin tapujos sobre lo que significa el sexo para un actor.

Primero está la época, porque si bien todo está enmarcado en el Domingo sangriento ruso, en el que fueron acribillados miles de obreros que buscaban mejores condiciones laborales, también podría extrapolarse a otro contexto.

“El mismo Calderón sitúa la historia en muchos tiempos, adelanta muchos hechos históricos, habla incluso de Sputnik (el primer satélite de la Unión Soviético) y sobre la Rusia de diez años después. Siento que lo hace porque está diciendo: ‘esto es una sala de ensayo donde esto pasa acá, pero esto también pasa todo el tiempo y se repite’ ”, dice Carvajal.

El libreto también va desmenuzando los diferentes conflictos de los personajes: Olga Knipper aún carga con el duelo de la muerte de Chéjov y sufre por haber perdido los encantos de su actuación, mientras que Masha tiene una posición política clara y sus dudas sobre la utilidad del teatro y del arte, que van creciendo hasta estallar. Aleko, es otra cosa.

“Él está señalado de ser un personaje superficial, se dedica al teatro porque tiene dinero y tiempo, no es su gran pasión, no tiene compromiso político, es lo que se llamaría un snob. El director lo señala bajo el síndrome de Oblómov, que son esas personas que se sientan con un muy buen trago en la mano a hablar sobre la realidad del país”, dice Toro.

Esas reflexiones sociales se combinan con un juego del teatro dentro del teatro, ya que los personajes se retan a demostrar sus capacidades histriónicas. De hecho, la propia Knipper les pide a sus compañeros que actúen la muerte de su esposo. Y al final, el director nunca llega.

FUNCIONES
17 al 19 de marzo, 8:30 p. m. Sala Mayolo de Casa E. Carrera 24 n.° 41-69. Boletas: 30.000 pesos.

Yhonatan Loaiza Grisales
Cultura y Entretenimiento