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'Un Chéjov', la danza sobre el daño que hace el tabaco

Esta propuesta de Cortocinesis sobre monólogo de Antón Chéjov se presentará en el Iberoamericano.

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03 de marzo 2016 , 04:00 p.m.

 Un fumador compulsivo se prepara para dar un discurso sobre los efectos corrosivos del tabaco, que parecen haberse esparcido hasta su harapiento esmoquin. Esa es la imagen con la que comienza el monólogo Sobre el daño que hace el tabaco, del dramaturgo ruso Antón Chéjov, creador de clásicos como La gaviota y El jardín de los cerezos.

En una arriesgada apuesta, el grupo Cortocinesis decidió acercarse a esta pieza del maestro del naturalismo desde la danza con la obra 'Un Chéjov', que se estrenó en 2015 en el ciclo Mirada Paralela de La Casa de La Maldita Vanidad, y se presentará este año en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

“El monólogo nos sugirió muchísimo un estado de cuerpo determinado del personaje, unos impulsos, unos silencios que nos permitieron recoger todas esas sugerencias físicas para poder entrar en la intimidad de ese personaje”, asegura Ángela Bello, directora y coreógrafa de Cortocinesis.

El grupo decidió despedazar los diálogos del monólogo en cuadros de movimientos, que empiezan en el primer piso de la casa y reflejan la ansiedad de este personaje reprimido por los deseos de fumar.

Edwin Vargas, Yovanny Martínez y Santiago Londoño son los bailarines e intérpretes de la pieza, en la que el personaje del orador se divide en tres mientras va subiendo las escaleras de su casa y le cuenta al público que su triste existencia está marcada por el número 13 y por el mal temperamento de su esposa.

En otro giro poco convencional, Bello decidió construir una pieza de danza teatro por recorridos, por eso los bailarines van moviéndose con los espectadores por los diferentes espacios de los escenarios.

Eso es resultado, cuenta la directora, de un interés del grupo por crear en espacios no tradicionales. “El espacio es el que sugiere las estructuras coreográficas, es decir, para poner esta obra en otro lugar tendríamos que hacer una readaptación bastante importante porque está basada en algo muy específico a nivel de concepto, pero también en una forma muy específica a nivel de espacio”, cuenta Bello.

Es así como uno de los bailarines, literalmente, trata de treparse por las paredes, creando una metáfora visual de la desesperación que genera la abstinencia a un vicio, y otro se mueve con elasticidad por las barandas de las escaleras y en el marco de una ventana.

Otro de los detalles llamativos de la pieza es que cuando las coreografías son en conjunto, los bailarines se mueven muy pegados uno del otro, una manifestación alegórica de la situación del protagonista.

“Casi que hablamos más desde las acciones del movimiento que desde la danza como tal, y las acciones lo que permiten es que el espectador se acerque mucho a ese lenguaje. Tenemos una poética dentro del movimiento en la que cogemos estas acciones y las convertirnos en recorridos”, asegura la directora.

Funciones

Del sábado 19 al martes 22 de marzo, a las 11:00 p. m. en la casa de La Maldita Vanidad, carrera 19 n.º 45A-17.

Boletas: 30.000 pesos.