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Planes y lugares que los viajeros no se pueden perder en Barranquilla

La capital del Atlántico atrae con su evolución urbanística, su comida y tradición.

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02 de marzo 2016 , 07:23 p.m.

Más que un destino turístico, Barranquilla ha sido históricamente una ciudad comercial. Los visitantes de la capital del Atlántico son, en su mayoría, empresarios de distintas zonas del país, y algunos de otras naciones, que llegan a cerrar negocios. Su puerto, uno de los más importantes que tiene Colombia, es el corazón que mueve la economía de la ciudad.

Pero con el paso de los años, ha dejado de ser solo esa ciudad de paso para quienes van en visitas cortas o quienes siguen hacia destinos como Santa Marta y Cartagena, y ha abierto espacios de interés para los turistas, en un esfuerzo de las autoridades locales en conjunto con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con Fontur.

En eso influyen las tradiciones invaluables que guarda la ciudad. Su Carnaval, un evento que en el 2003 fue proclamado patrimonio de la humanidad por la Unesco, reúne anualmente a cerca de un millón y medio de personas.

El folclor y la riqueza cultural de esta fiesta han llevado por primera vez a muchos turistas nacionales que no tenían en su lista de lugares por conocer a la Arenosa. Incluso, el voz a voz ha llegado a aguas internacionales y hoy no es sorpresa ver comparsas de extranjeros en sus coloridos desfiles.

Esa apertura a los viajeros también la ha dado el fútbol. Barranquilla es la casa de la Selección Colombia y en su estadio Metropolitano el país entero ha apoyado a los guerreros que saltan a la cancha en busca del triunfo. La transformación que viene dando la capital del Atlántico ha mostrado una evolución urbanística interesante. Lujosos complejos habitacionales, hotelería de primer nivel y un corredor de vías que soporta el tráfico de manera fluida demuestran el cambio.

Así se ve la segunda fase del Parque Cultural del Caribe, donde se le rinde tributo a la tradición oral.

Estas cualidades han puesto a Barranquilla entre las ciudades por conocer.

Estos son cinco planes imperdibles para cualquier turista que va a la Arenosa y que quiera contagiarse de sus tradiciones y de la alegría de su gente.

La noche

Quien va a Barranquilla tiene que pasar una noche por La Troja. En esa esquina del cruce de la carrera 44 con la calle 74 lo que se baila es salsa. Más que una discoteca, es un espacio abierto para los bailadores donde hasta una parte de la calle termina convertida en una pista de baile. Allí se reúnen turistas y salseros, jóvenes y viejos, hasta el amanecer. En el sur de la ciudad, en sectores aledaños a la tradicional calle Murillo con carrera 21, también abundan bares para salseros. En otra esquina, pero en la carrera 43 con calle 59, la reunión es más cultural. Escritores, políticos y artistas se juntan en la Cueva para revivir historias de la literatura de Gabo, hablar de la agenda nacional o, simplemente, para tomarse unos tragos.

Zoológico

Barranquilla tiene dentro de su oferta un zoológico. Cerca de 500 animales, de 140 especies, conviven en este espacio, cuya prioridad es la conservación de especies nativas amenazadas, entre las cuales figuran el manatí, el oso de anteojos, la nutria y el águila. Entrada: Adultos, $ 11.000; adultos mayores y estudiantes, $ 9.000.
Horario: todos los días de 9 a. m. a 5 p. m.

 

En el zoológico de Barranquilla conviven 500 animales, de 140 especies. Carlos Capella / EL TIEMPO

De cara al río

En la capital del Atlántico, que se levantó de espaldas al río Magdalena, se han realizado en los últimos años obras importantes para que los locales y los turistas vuelvan su mirada hacia el glorioso paso final del río Magdalena a las aguas del Caribe. Por eso hay que caminar el malecón del río, un espacio de 80 metros de ancho por 700 metros de longitud. También hay que dar una vuelta a la renovada edificación de la Intendencia Fluvial y la Plaza Grande del Río Magdalena, en el sector de la carrera 46 con Vía 40, y probar los bocachicos que preparan cocineros tradicionales de este sector céntrico de la ciudad.

El GHL Collection Barranquilla es uno de los nuevos hoteles de la ciudad. Desde su terraza se aprecia una imponente vista.

Gastronomía

Barranquilla, por historia, fue puerta de entrada de sabores del mundo. En su oferta gastronómica se nota influencia italiana y francesa, pero tal vez la más fuerte es la libanesa. Sin embargo, los sabores indígenas y afro son los característicos de la región. ¿Quién se resiste a un bollo en esta ciudad? Ese manjar, a base de maíz, aparece casi en todos los platos, acompañado de fritos y carnes. Lugares como Narcobollo y Cucayo ofrecen mucho de lo típico, aunque cada uno a su modo; el primero, en un ambiente más familiar, y el segundo, en uno más de folclor y fiesta.

La Cueva, para los amantes de la cocina local y la vida bohemia.

Museo del Caribe

Se trata de un edificio de cinco pisos, en el Parque Cultural del Caribe, donde se puede conocer a fondo la región Caribe desde los planos ambiental, histórico y sociocultural. El recorrido, que se inicia de arriba abajo, comienza en la sala Gabriel García Márquez, un espacio decorado con recortes de sus textos periodísticos, fotografías y máquinas de escribir. En una proyección digital vuelan mariposas amarillas y fragmentos de sus obras.

Más abajo, una sala exhibe la riqueza del Caribe en ecosistemas terrestres, de mar, de agua dulce. También hay espacio para las tradiciones culinarias de la región y ventanas de identidad con información de las poblaciones indígenas que habitan en sus territorios. La música, la danza y sus fiestas cierran esta aventura cultural.
Entrada: adultos, $ 13.000; mayores de 60 años, $ 9.000 y estudiantes, $ 9.000.
Horario: de lunes a viernes, 8 a. m. a 4 p. m. y fin de semana, de 9 a. m. a 5 p. m.

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