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Los inquilinos, la otra tragedia en la explosión de Fontibón

Unas 25 personas fueron evacuadas por el colapso de un edificio, tras estallido de cilindro de gas.

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29 de febrero 2016 , 07:38 p.m.

Tras la explosión de un cilindro de gas en un taller de reparación de coches, en Fontibón, que dejó como saldo un muerto y al menos dos peronas heridas, hay otra tragedia ocasionada por este accidente ocurrido este lunes: 10 hogares (25 personas) afectados y el propietario del predio, Rafael Ramírez, quienes prácticamente quedaron sin techo para vivir y subsistir.

“No sé qué pasó, no sé qué hacer, a quién le pido ayuda”, pregunta Ramírez a las autoridades.

Sus vecinos, cuenta, le informaron que el domingo pasado, en horas de la tarde, al parecer el inquilino Alberto Sánchez (posible víctima mortal de la explosión), quien se desempeñaba como reparador de coches de bebé, ingresó un cilindro de gas de aproximadamente 100 libras. (Lea también: Encuentran a una persona fallecida en explosión de Fontibón)

Todo parecía normal en el vecindario hasta que en la madrugada del lunes, la edificación de tres pisos con terraza y tres locales comerciales se sacudió. De la bicicletería, la veterinaria y el taller de reparación solo quedaron los destrozos y las piezas quemadas esparcidas por lado y lado de ese predio esquinero que con esfuerzo y trabajo Rafael construyó para sacar adelante a su familia.

El hombre llora. La voz se le quiebra al recordar que la semana anterior su inquilino le contó que en un mes le iba a entregar el local debido a problemas de salud de un familiar.

“Llevaba cinco años en el sitio. Ni un solo problema. Mis inquilinos y los vecinos lo pueden decir. Dios mío, ¿y ahora qué hago?”, insiste Ramírez, quien le dijo a EL TIEMPO que su predio no está asegurado.

Varios de los residentes del sector reconocen que esta calle es una zona tranquila, que no se presentan mayores problemas entre vecinos y que, por el contrario, hay buena convivencia.

Ramírez mira hacia su casa. Se toma la cara. Cambia de acera, habla con los periodistas, vuelve a llorar. Se quita la chaqueta. Alguien le alcanza una bebida. Llora de nuevo, aunque trata de esconder sus lágrimas. “Ese señor solo cambiaba repuestos para coches de bebé. No usaba soldadura. No tenía ni cocineta ni nada”, dice el hombre afectado por la situación.

La explosión alcanzó otros tres predios; se censaron 35 hogares, 122 personas fueron valoradas: de ellos, 101 eran adultos y 21, niños. Entidades como el Idiger, la Secretaría de Integración, la alcaldía local y la Policía, entre otras, se hicieron presentes en la emergencia. El grupo de investigación de incendios de Bomberos no descarta que la causa haya sido la manipulación indebida de gas.

Integración Social dijo que se les va a brindar la ayuda pecuniaria para que paguen un arriendo mientras se soluciona la situación. Por parte de las autoridades, se enviaron 60 tejas y 240 metros de plástico para cubrir los daños y que pudieran pasar la noche. (En fotos: Tristeza y destrucción deja la explosión en Fontibón)

Entre los escombros hay volantes en los que se lee: “Clínica del coche (...). Entender que la vida de un (a) angelito (a) debe estar en manos responsables”.

Al mismo tiempo, los demás cuerpos de socorro realizan un escenario de daños para hacer el balance de la situación.

Rescate en medio del pánico

El pánico se apoderó de Sandra Sánchez, empleada de una fábrica de ropa para bebés, y de su esposo, Henry Torres, guarda de seguridad. Dormían cuando un estallido los levantó de la cama. Todo fue confusión. Al asomarse a la ventana, ella escuchó que la casa estaba en llamas.

Cogió a su hija de 4 años y la envolvió en una sábana mientras su esposo corría a la salida. Al bajar por la escalera, vio que el muro de la misma se fracturó. Al tratar de abrir la puerta para salir a la calle, la llave se rompió.

Dos uniformados del cuadrante 24 de apellidos Cobos y Contreras, quienes acudieron al sitio de la explosión, escucharon el llanto de la niña y los gritos de auxilio.

Con ayuda de los vecinos rompieron la puerta y sacaron a la familia, que por minutos se libró de ser alcanzada por las llamas.

Pero arriba, en el cuarto piso, otra tragedia se vivía. Sonia Farieta y su hijo de 5 años pedían auxilio. Por fortuna, fueron rescatados por la escalera de emergencia del carro de bomberos.

En el último año se registraron 173 eventos por explosiones

Entre el 28 de febrero del 2015 y el 29 de febrero del 2016 se presentaron 173 eventos por explosión.

Entre los elementos que han generado estos episodios hay cilindros de gas GLP, transformadores, compresores de aire, granadas, pólvora, líquidos inflamables, tanques de oxígeno, plantas eléctricas, sustancias químicas peligrosas, según el reporte del Sistema de Información para la Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Sire).

Cuando sucede una explosión como la de Fontibón, el manejo directo es del Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (Idiger), que debe primero asegurar la escena.

Si el daño es grave y hay población afectada, se instala un Puesto de Mando Unificado (PMU).

El reporte llega al grupo de investigación de Bomberos, que debe establecer qué fue lo que sucedió, cuál fue la causa.

BOGOTÁ