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Redes y foros

En un país tan dividido y polarizado como el nuestro, lo dicho genera un tiroteo por todas partes.

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29 de febrero 2016 , 07:05 p.m.

Por estos días escribí en las redes sociales lo siguiente: “Mucha gente preocupada por los pocos votos que la guerrilla sacará en La Guajira, y los otros tantos pocos que obtendrá en el Meta. A mí me preocupan más todos aquellos que la corruptela nacional sacará en todo el país”.

En un país tan convulsionado, dividido y polarizado como el nuestro, lo dicho genera un tiroteo por todas partes, fuego amigo y enemigo. Se trata de una opinión en la que me mantengo, pues considero que la corrupción es el peor de los males que vive el país y que nos puede llevar más pronto a la chavización que los pocos votos de las Farc en los despoblados territorios que dominan.

Pero el tema de esta columna no es ese. Se trata de la agresividad que destilan las llamadas redes sociales, incluidos los foros de los periódicos, que abren las puertas para que los lectores opinen sobre sus contenidos, y estos terminan pareciéndose a las paredes de un baño público. En lugar de mesura o de crítica, se llenan de insultos y vulgaridades.

Me pregunto si las mal llamadas redes sociales no serán más bien asociales o incluso antisociales. Asociales en cuanto a que la virtualidad hace desaparecer una real socialización entre personas de carne y hueso que tienen la oportunidad de responder, dirimir, discutir y explicar. Antisociales, en la medida en que están llenas de agazapados y camuflados francotiradores.

Yo diría que se trata más bien de redes parasociales, en las que el prefijo funciona en sus dos acepciones: tanto en el caso de paramédicos, que porta su buen sentido; o el de paramilitares, que representa lo peor del prefijo.

Debo agregar que dichas redes son, además, una excelente oportunidad para descubrir el nivel de ignorancia ortográfica, sintáctica, gramatical, conceptual; en fin, ignorancia a secas, de la poca que gente que en Colombia lee.
Nos falta mucho, no solo en cultura ciudadana, sino en cultura general.

Vuelvo al comienzo: mi comentario puede incomodar a muchas personas, pero frente a ello espero que me digan en qué o por qué me equivoco en mi apreciación, y no disparar con metralleta y a mansalva con calificativos y sin argumentos. Las opiniones merecen críticas, obviamente, y no tienen que ser mesuradas, pues las mías no siempre lo son. Pero al menos deben ser estructuradas y bien escritas. De no ser así, pierden su fuerza.


Mauricio Pombo