Medellín

Un recorrido por las riquezas del Urabá

El municipio de Necoclí ofrece paisajes y atardeceres inolvidables al lado del mar Caribe.

Un recorrido por las riquezas del Urabá
1 de diciembre de 2014, 01:30 pm

“Aquí en El Carlos reina la tranquilidad”. Con una sonrisa y un tono de voz bajo y pausado, don Francisco Meneses Ruiz, describió a El Carlos, vereda del municipio de Necoclí, Urabá antioqueño, donde hace más de 50 años vive luego de llegar desde Córdoba.

Y no se equivoca. La vereda, ubicada a siete kilómetros y medio del casco urbano del municipio, ofrece todo para desconectarse del ambiente y prisa de la ciudad y estar en contacto con la naturaleza.

Esto porque, además de las viviendas de las 72.000 familias que viven allí, hay un centro ecoturístico y arqueológico donde los visitantes pueden hospedarse en cabañas o en el albergue múltiple, construidos con madera choibá y olleto y con palma amarga en el techo.

Se trata de Cootucar, la cooperativa de trabajo y turismo asociado de El Carlos, que surgió hace siete años como alternativa económica para las familias de la zona, gracias al apoyo del programa Guardabosques de la ONU.

Hasta 2007, la mayoría de ellas estaban dedicadas a cultivar coca, “si no tenían su propio cultivo, trabajaban para el de otro. Vivíamos de eso y la zozobra era mucha”, recordó don Francisco, quien hoy es el tesorero del centro.
Junto a él, otras 18 familias hacen parte de este proyecto turístico.

Para ellas, la vida mejoró porque dejaron de dedicarse a una actividad clandestina, ilegal para ofrecer un servicio atento y amable a los citadinos que llegan en busca de la tranquilidad.

El canto de aves como pericos, loros, guacamayas, sangre de toro y el sonido de monos aulladores o titis son algunos de los atractivos naturales que hay allí, además del único museo arqueológico de la zona, compuesto por 172 piezas precolombinas de las culturas Zenú, Quimbaya y Chiriquí que habitaron ese territorio y que fueron halladas por guaqueros.

Adicional a la riqueza en flora, fauna y vestigios arqueológicos, el citadino encuentra volcán de lodo, miradores, cascadas y playa.

Y claro, puede degustar de los platos típicos de la región, destacándose la bacota de plátano, la gallina guisada, arroz con coco, torta de berenjena y jugos de maracuyá y carambolo.

Mar, volcán y bullerengue

Un grupo de caminantes, promotores turísticos, estudiantes, periodistas y funcionaros visitó a Necoclí el pasado fin de semana. Llegaron para conocer las potencialidades turísticas de la región, como parte del programa Rutas Camineras de la Secretaría de Productividad y Competitividad de Antioquia, que busca impulsar el turismo en las regiones antioqueñas a partir de las riquezas naturales y folclóricas de cada una.

En el recorrido de unos cinco kilómetros, el grupo atravesó, bajo una temperatura de 30 grados centígrados, parte de la serranía de Abibe, la gran reserva hídrica de la subregión de Urabá.

La extensión de Necoclí son 1.361 kilómetros cuadrados, está compuesto por 8 corregimientos y 125 veredas.

Los más atrevidos, no dudaron en darse un baño en el volcán de lodo El Carlos, que gracias a componentes como el azufre, boro, magnesio y manganeso, según habitantes del lugar, tiene propiedades medicinales que son buenas para la piel.

Más adelante, tras pasar una ciénaga, el grupo llegó a una de las cascadas de agua dulce que hay en la zona.

Ya en la tarde, luego de un almuerzo típico (arroz con coco, pescado frito y patacón), el grupo participó de las manifestaciones culturales de los lugareños.

En el parque principal del municipio, el conjunto de bullerengue Palmeras de Urabá dio una muestra del talento y folclor de la región.

Con letras de canciones como Llorando lágrimas viva, Golpe de tambor y la Garza blanca, las cantaoras y bailaoras del grupo entretuvieron a los asistentes y los invitaron a seguir sus ritmos. La alegría, las palmas y las fotos no faltaron.

Una invitación a recorrer el caribe antioqueño

Urabá es la región costera del departamento, con 498 kilómetros de costa es la segunda más grande en Colombia después de la Guajira.

Por su variedad de ambientes naturales y culturales es una región que invita al turismo, el descanso y la relajación.

La ruta del mar, el volcán y el bullerengue recorre los municipios de Arboletes, San Juan de Urabá, Necoclí y Turbo, donde la riqueza natural está representada en volcanes de lodo, paisajes, montañas, ríos y cascadas de agua dulce con vista al mar y atardeceres inolvidables.

Las expresiones artísticas manifiestan la alegría, el folclor y la tradición de los pobladores, en su mayoría afrocolombianos y en su minoría indígenas.

MÓNICA MARÍA JIMÉNEZ RUIZ
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN