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Culto al café / El caldero

Adoro el mundo del café, me gusta cuando hablan de los colombianos en referencia a los cafeteros.

1 de mayo de 2014, 10:13 pm

A primera vista no es más que una cafetería incrustada en un parqueadero, a una cuadra del parque de la 93, en Bogotá, y a pocos pasos de Cinemanía. Un lugar para escampar o para hacer una pausa obligada en una larga caminata. Por eso, porque no parece nada especial, me llamó la atención que un buen amigo me invitara a tomar café ahí, en este rincón que se llama Azahar.

No fue poca la sorpresa cuando comprobé que se trata de un lugar que rinde culto al buen café, que lo prepara de manera sofisticada y que lo ofrece en diversas variedades. El personal que atiende está entrenado para explicar las diferencias, por ejemplo, entre un café de Antioquia y otro de Nariño; para aconsejar –según los gustos– cuál es la variedad que dará en el blanco, y para realizar esa especie de pequeño ritual a la hora de molerlo y servirlo.

Me enteré allí de que Azahar es una exitosa exportadora de café colombiano, y de que en este punto informal pero llamativo da buenas muestras del café que consigue, al margen de la Federación Nacional de Cafeteros.

Ellos trabajan directamente con más de setenta fincas, de las cuales conocen en detalle el grano que cultivan. Por eso, a la hora de escoger el café que uno quiere probar ese día, un cartel le informa a qué región pertenece, a qué altitud fue sembrado, quién lo cultivó y cuáles son las características de su sabor.

A mí, por ejemplo, no me gusta el café con una acidez alta, y en Azahar me explicaron con lujo de detalles las diferencias entre la acidez de uno y de otro, cuál tenía notas de limón –como el de Huila– y cuál sería más adecuado para mi gusto, como el de Quindío.

Adoro el mundo del café, me gusta cuando hablan de los colombianos haciendo referencia a los cafeteros –en lugar de ciertos apelativos vergonzosos– y por eso me gusta encontrar sitios como este, que exploran y muestran una de las mejores cosas que tenemos. Solo hace falta que amplíen la oferta de productos para acompañar, aunque tienen unas empanaditas de carne al estilo argentino que vale la pena probar.

Azahar es un buen ejemplo para quienes tienen intenciones de abrir cafés, para quienes entienden que un café es uno de los lugares de reunión más maravillosos y más visitados en ciudades como París, Buenos Aires y Madrid.

Bogotá necesita más lugares como este, que exalten nuestra cultura cafetera.

Azahar. Carrera 14 n.° 93A-48, Bogotá. elcalderodesancho@yahoo.com.co

SANCHO