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Selección femenina de ultimate busca pasajes para Japón

La mayoría de sus integrantes son paisas. Clasificaron al mundial y no tienen recursos para viajar.

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30 de abril 2012 , 08:11 a.m.

El Club Revolution de Medellín se coronó campeón el año pasado en el torneo nacional femenino de ultimate y recibió el tiquete para representar al país en el Mundial que se realizará entre el 7 y 14 de julio de este año en Osaka, Japón.

Casi todas son universitarias que no superan los 22 años y por estos días venden boletas, comestibles y hacen actividades para reunir parte de los recursos, ya que según Mauricio Moore, el entrenador, cada una requiere 8 millones de pesos para los gastos de viaje y estadía.

"Le hemos solicitado apoyo a varias entidades públicas y privadas para subsidiar el desplazamiento, sobre todo de las niñas de menos recursos. Ya nos han respondido algunas empresas pero necesitamos más apoyo porque llevaremos 18 chicas, aunque deberían ser 22. Algunas han tenido que desistir por problemas económicos", dice Moore.

Hace ocho meses se preparan con fuerte exigencia. Van al gimnasio y entrenan tres veces por semana: los viernes en el Club Campestre y los lunes y miércoles en la Universidad de Antioquia. En Japón jugarán dos partidos por día.

Antes de agarrar y lanzar el  frisbee hacen ejercicios preparatorios de trote durante media hora. El requerimiento físico es tal que se permiten cambios de manera indefinida, porque nadie aguanta un partido completo en el campo.

Luisa Fernanda Gutiérrez, estudiante de ingeniería civil de la Universidad Nacional y una de las integrantes del seleccionado patrio, dice que admira el ultimate porque es un deporte de autoarbitraje y las faltas se dirimen entre los mismos implicados.

"La esencia de este deporte es el 'espíritu de juego' que consiste en reconocer cuando se comente una falta. Yo lo practico hace cuatro años. Siento que estamos en un buen nivel para representar bien a Colombia", sostiene Gutiérrez, quien viaja desde Caldas.

El ultimate se empezó a jugar en Medellín en el 2000, y ya casi todas las universidades de la ciudad lo tienen como uno de sus deportes de competencia. Cada equipo tiene siete jugadores y se juega a 19 goles o a una hora y 40 minutos.

De acuerdo con Moore, una persona puede conseguir la técnica completa luego de tres años de entrenamiento.

"En los colegios también se ha venido implementando. Es un deporte muy pedagógico que aparte de la condición física exige autoregulación, honestidad, moral y ética", afirma el entrenador, que también realiza su trabajo de manera voluntaria.

La mayoría de estas chicas fueron campeonas hace dos años en el mundial junior. Esta vez -si logran conseguir los recursos- esperan contar con el mismo éxito para que este deporte se consolide más en la ciudad y el país. 

Por ahora, Luisa Fernanda continúa entrenando, vendiendo dulces, ahorrando y revisando en la red la geografía de Osaka, donde sueña jugar. 

OSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ A.
Para EL TIEMPO