Archivo

Casona Quinta Villa Rosaura en riesgo de perderse

Propietarios de casas centenarias defienden sus bienes frente al desarrollo.

24 de abril 2012 , 07:15 p.m.

'Los que fueron la alegría y el calor de aquella casa se marcharon unos muertos, y otros vivos, que tenían muy muerta el alma, se marcharon para siempre de la casa...'.

A Marisela Herrera se le humedecen los ojos al recordar esta estrofa de la canción Las Acacías. La trasladan a los días en los que la casona Quinta Villa Rosaura -como la bautizaron hace más de 80 años- era habitada por su padre, el ganadero Benedicto Herrera, su mamá, la profesora Bertha Vizcaíno, y los nueve hijos del matrimonio.

"Mis padres ya murieron, al igual que mi hermano, el piloto. Quedamos unos pocos, esta casa es el orgullo de mi familia, su precio es invaluable, tiene un valor sentimental e histórico. Imagínese que mi papá la compró con 70 toros", dice.

Ella quisiera que sus palabras se multiplicaran en los propietarios de viviendas centenarias que hacen parte de la memoria histórica y arquitectónica de la ciudad y de los villavicenses que salgan en defensa de su identidad y su historia.

El arquitecto Ángel Núñez, asesor de patrimonio de Corcumvi, afirma que en la ciudad hay 120 inmuebles que hacen parte de la identidad histórica, que son protegidos por la entidad, pero que son amenazados por el desarrollo.

"Están amenazados por el olvido, la falta de consciencia de algunos constructores y de una de las curadurías que aprueba licencias sin consultar el concepto de Corcumvi", asegura.

Eduardo Torres, heredero de una casa colonial construida por su bisabuelo, según registros de Corcumvi, a finales del Siglo XIX. "Estas casas son el alma de las familias, tumbarlas es un crimen", dice.

El fiscal Fernando Aya afirma que no entiende cómo cambian los nombres de las calles, sin importar su valor cultural. "A la gente no le debe dar pena recordar que la calle de 'Las Puñaladas', donde los agregados se reunían a beber y en medio de la embriaguez se enfrentaban con cuchillos. Ahora le llaman calle de 'Los Joyeros", precisa.

¿Qué hacer para proteger el patrimonio?

El arquitecto Núñez dice que es necesario sensibilizar sobre su valor patrimonial, adelantar procesos de restauración y concientizar sobre la posibilidad de que estas casas alberguen "cosas contemporáneas como cafés, restaurantes, bancos o boutiques, sin que se pierda su identidad".

"Hay que señalizar el patrimonio y avanzar en proyectos complementarios como, por ejemplo, hacer el recorrido de la calle del Espejo, que era por donde subía el ganado, hasta el parque Infantil", señala Núñez.

Recuerda que cuando se inició la caracterización de los bienes de patrimonio -en el 2005-, las autoridades pensaban que estos solo existían en Cartagena, Mómpox o Popayán.

Según Núñez, aunque hay casas de tipo colonial, la mayoría de las viviendas históricas fueron construidas mediante el concepto del eclecticismo, escuela basada en múltiples estilos y teorías arquitectónicas.

REDACCIÓN LLANO 7 DÍAS.