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¿Por qué persiste el rezago en infraestructura?

23 de abril 2012 , 09:26 p.m.

Indiscutible el buen desempeño de la economía colombiana en el 2011, con un nivel de crecimiento del 5,9 por ciento. Consolida al país como la cuarta economía de la región, y bien puede marcar el inicio de un momento estelar para el país, dadas las muy positivas condiciones para la inversión local.

Como era de esperarse, el boom minero-energético marcó la pauta del crecimiento. Una producción diaria promedio de más de 900.000 barriles de crudo, sumada al incremento de los precios de las materias primas, convirtió al sector de minas y canteras en la estrella de la economía en EL 2011. El boom tuvo un efecto positivo en nuevas inversiones para exploración, explotación y transporte de hidrocarburos.

Preguntémonos enseguida por qué, a pesar de todo, la infraestructura de transporte sigue rezagada. De acuerdo con las cifras del Dane, en el 2011 este sector registró un incremento del 6,5 por ciento en el volumen de inversiones ejecutadas para la construcción de obras civiles. No obstante, dicho crecimiento tuvo origen, principalmente, en la construcción de infraestructura minero-energética y de agua, y no propiamente en carreteras, como lo esperaban los colombianos. Fue justamente el mencionado incremento del 6,5 por ciento lo que compensó la dramática caída del 4,8 por ciento en la construcción de vías interurbanas en el 2011, hecho estadístico que pasó desapercibido a los ojos de los observadores y los analistas.

Aunque el Gobierno ha hecho importantes anuncios sobre grandes proyectos de infraestructura vial, v. gr. los corredores prioritarios de prosperidad y el paquete de concesiones de cuarta generación, entre otros, estos solo se convertirán en inversiones reales tan pronto se inicien las obras y se hagan los desembolsos correspondientes a los pagos de las mismas. La simple apertura de nuevos procesos licitatorios o los planes sobre futuros proyectos no reflejan por sí mismos la verdadera dinámica de la inversión.

Es fundamental hacer claridad al respecto: no conviene que las cifras nos alejen de temas tan prioritarios como el de aumentar los volúmenes anuales de inversión para corregir el rezago en infraestructura del transporte. La verdad es que el Ministerio del ramo y sus entidades ejecutoras tuvieron en el 2011 un distractor generado por la atención de emergencias de la ola invernal, que posiblemente les impidió impulsar con antelación proyectos que se encontraban diagnosticados y relativamente bien estudiados, como lo eran los corredores de prosperidad y los corredores de mantenimiento, precisamente los que se licitarán en el presente año.

El Gobierno Nacional debe hacer una revisión cuidadosa de estos resultados. Para dinamizar el sector de la infraestructura no solo se requiere aumentar los flujos anuales de inversión, sino también mejorar la velocidad de ejecución de las apropiaciones presupuestales de cada vigencia. A pesar de los esfuerzos demostrados por entidades como Invías en los últimos meses, es evidente, según el propio Ministerio de Hacienda, que ese instituto, clave para la dinámica del sector, no alcanzó en el 2011 los niveles esperados de ejecución, registrando tan solo un 67 por ciento al finalizar el año.

Confiamos que los resultados en infraestructura de transporte mejoren en la fase final del presente año. Para alcanzar tal objetivo, las licitaciones del Invías, en curso, deberán cumplir los cronogramas trazados y avanzar de manera eficiente en la legalización de los contratos. Quiere decir todo lo anterior que la cuota del actual Gobierno en "nueva contratación" solo empezará a impactar positivamente el crecimiento a finales del 2012.

* Presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura.