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El 'monarca' más costoso del mundo quiere ser reelegido

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21 de abril 2012 , 07:42 p.m.

Las cifras son contundentes: 133 millones de euros es el presupuesto anual del Elysée, sin olvidar 30 millones de euros de solo gastos presidenciales. Pues bien, Sarkozy es un mandatario que le cuesta al pueblo francés dos veces más que Obama para los americanos y Merkel para los germanos; sin embargo, y a cualquier costo, él quiere repetir.

Estas cifras fueron reveladas por el diputado René Dosière, y hoy les pueden pasar factura a las aspiraciones reeleccionistas del presidente porque los franceses sienten la agónica respiración de la crisis en toda la Comunidad Europea y les resulta inaudito que en esta época su presidente sea el más costoso del mundo. ¿Pero, cuáles son sus cifras?

El mandatario galo gasta 92 millones de euros en un año (fuera de viajes); Obama, 55 millones y la canciller alemán, 41 millones; todo esto, sin olvidar que Sarkozy habló de planes de austeridad en su primera campaña y meses después, ya como presidente, se autoautorizó un aumento del 168% con un salario neto de 19 331 euros. Y dice el diputado: "¿Dónde está la autoridad moral del presidente para hablarles de austeridad a sus ciudadanos? -reclamó él-, cuyas investigaciones demuestran que ni la Corona inglesa les cuesta a los británicos esa estrepitosa cifra.  ¡Ese es nuestro 'monarca' republicano!", remató René Dosière, quien se ha convertido en el ajusticiador contable del Elysée.

El del diputado fue un trabajo de hormiga y muy silencioso, y sus comparaciones financieras han aturdido al francés del común; incluso, a los seguidores de Sarkozy. El estudio demuestra que Nicolas Sarkozy cuesta un promedio de 1,44 euros a cada francés cuando Obama solo cuesta 17 céntimos de euro por americano y del otro lado del río Rin -con Merkel- las cifras son de 49 céntimos por alemán. 

El estudio no ha dejado por fuera ni siquiera las comparaciones del parque automotor: 27 vehículos utiliza Ángela Merkel, y Sarkozy tiene a su disposición 105 vehículos de alta gama.

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Se podría afirmar que los galos no solo tienen hoy el deber de elegir su presidente; los ojos de la Comunidad Europea están centrados en estas elecciones porque se requiere de un presidente para Francia y de un líder para la Comunidad que timonee, junto a los alemanes, la estabilidad económica de la región y establezca puntos concretos -desde su gobierno- para sortear la crisis; no obstante, los planes de gobierno han sido calificados de cuentos poéticos, oportunistas y mentirosos. Entre esos, el de Sarkozy, quien en su programa de gobierno -pese a las cuentas presentadas- vuelve a hablar de un cuadro de presupuestos que garantice el equilibrio de las finanzas públicas con miras al 2016.

Por su parte, François Hollande declara que Francia requiere un cambio. "Ninguna promesa fue cumplida, el desempleo está en lo más alto y el poder de compra bajó. Los colegios y los hospitales están deteriorados. Nuestros dirigentes hablaron de austeridad, pero ellos son incapaces de dominar sus finanzas", declara Hollande en su programa, y finaliza con una exposición de puntos más categóricos: "Rectificación de las cuentas públicas, justicia fiscal y territorial".

Sarkozy hoy estará intranquilo y tiene motivos de sobra: los escándalos estuvieron al orden del día en su gobierno; las promesas pasaron a ser bandazos de salidas en falso que los franceses descalificaron inmediatamente según sus costumbres y la crisis sigue siendo un temor para ellos. Las sorpresas pueden darse y barrer con las encuestas, incluso que Sarkozy no pase directamente a segunda vuelta y la segunda vuelta sea para Hollande y Melenchon. Todo está servido para un buen bufé francés, ¡pero el 'rey' quiere ser nuevamente presidente, y al precio que le pongan!