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'Tuve que inventar mi propia voz para contar la muerte de mi padre'

Marcos Giralt, escritor español dice que su libro 'Tiempo de vida' no es una catarsis de su pérdida.

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21 de abril 2012 , 03:05 p.m.

En contraste con cuantiosos artistas, esta obra erigida a la memoria de un padre fallecido no hace parte de un homenaje ni de una forma de indemnizar lo que no sucedió en vida. 'Tiempo de vida' es un relato autobiográfico del escritor madrileño Marcos Giralt Torrente que no germina de la idea de darle valor a la existencia de su padre, sino de resucitar una historia donde realmente la hay, como lo expone él mismo.

Este inventario de vida, publicado en 2010 y ganador del Premio Nacional de Narrativa en 2011, cuenta en los mismos labios y entrañas de Giralt el recuento de esta pérdida nuclear y la relación con su padre.  El texto no esquiva aquellos pasajes que no brindan los recuerdos más entrañables. Es un relato sumamente sincero, más de lo usual. Sin embargo, en las palabras del madrileño, "no podía desnudar la figura de mi padre sin hacerlo antes yo. Eso era ser fiel a él".

Al exponer sus vidas y sus lazos, Giralt afirma que existe una censura que se ciñe estrictamente a esas vivencias hirientes
de terceras personas, a pesar de que el libro no exhiba nombres propios. Sin embargo, asegura que las líneas que llevan
tinte de tensión trató de plasmarlas con la mayor sutileza posible.

Este recorrido, relatado de forma conmovedora, pretende explicar la relación entre dos seres humanos, dos personajes, de lo cuales uno de ellos debe mutar del 'yo' real al 'yo' del papel. "Tuve que inventar mi propia voz como tranquila para contar la historia con mesura", expresa Giralt.

Para el escritor se ha vuelto recurrente la pregunta sobre si este libro se ha convertido en una catarsis, a lo
cual dice que esa acción ya la realizó con su padre en vida.

Tiempo de sus primeros pasos

"Cuando era niño, mis padres tenían una biblioteca bastante variada, pero yo era un niño de calle", rememora el escritor quien asegura que nunca participó en talleres literarios infantiles. Pero más adelante, adentrado en las innumerables historias que guardaban aquellos libros familiares, encontró algunas series infantiles, que posteriormente cambiaría por portadas con los nombres de Poe y Kafka, entre otros grandes letrados.

Esos textos los llevarían a comenzar una escritura de ensayos, poesías y aforismos. A sus 17 años se inició en los relatos fantásticos. En 1996 publicó su libro 'Entiéndame' y fue hasta 1999 cuando saltó a la escena literaria con su novela París, con la cual alcanzó el Premio Herralde de Novela.