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El cristal fundamental para decoración en el hogar

Las copas de la colección Segovia, creaciones de la tradicional casa francesa Cristal de Sèvres.

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20 de abril 2012 , 07:21 p.m.

Ser prácticos en el día a día es casi una obligación, pero las ocasiones especiales bien merecen toda una puesta en escena especial, en la que la mesa puede volverse protagonista. Mantel y servilletas, vajilla, cubiertos y cristalería salen a relucir. 

Para estos momentos las copas de vino son cruciales, y en eso ha pensado durante más de dos siglos el Cristal de Sèvres, que ha sabido adaptarse a los tiempos renovando su estética a través de sus colecciones y reinventando diseños.

Eso sí, sin dejar de lado la perfección artesanal de lo 'hecho a mano'.  Hace poco, esta casa francesa de artículos de lujo (no solo se dedica a la cristalería), determinada por un deseo de innovar, dio a conocer su colección Segovia, que combina los colores de los años 60 y la estética de los 70, en una equilibrada fusión de las dos décadas.

Las copas, de 25 centímetros de alto, están talladas a mano y sopladas a boca, y se presentan en seis intensos colores: rubí, amatista, aguamarina, esmeralda, zafiro y topacio.  ¿Es esa dosis de calidad lo que marca la diferencia entre el cristal de Sèvres y los otros? Sara Parejo Castelletta, directora creativa de Cristal de Sèvres, asegura que a la calidad se suma "la pureza, la transparencia... En definitiva, el  savoir faire " de la firma.  Con la colección Segovia se inaugura una forma nueva de introducir en la mesa un elemento singular y vinculado al lujo.

Según Parejo, el intenso color de la colección es un indicador del "estado de ánimo de la sociedad. Ante esta crisis, hemos vuelto a reaccionar como en 1947 con el  new look  de Christian Dior, con ganas de vivir. Tras el negro y su minimalismo de finales de los 90, queremos volver a sonreír, a dar color a nuestras vidas".

Una larga tradición de calidad y diseño 

En el siglo XVIII, el rey Luis XV concedió a la marquesa de Pompadour el privilegio de trasladar una vidriería parisina a su castillo de Bellevue, en Sèvres, para proceder a su explotación.

"Fue el gusto de esta carismática mujer lo que impregnó las primeras colecciones y la constante en todas sus piezas, hasta hoy día", comenta Sara Parejo Castelletta, directora creativa de la firma.

Desde un comienzo, esta fábrica se encargó de abastecer a la corte con objetos de última moda, cargados de calidad.

REDACCIÓN EL TIEMPO