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Adaptación de la obra 'Persecución y asesinato de Jean Paul Marat'

Hace casi un año, Ricardo Camacho y el grupo, emprendieron el proceso para crear esta producción.

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19 de abril 2012 , 10:07 p.m.

Según Ricardo Camacho, una de las principales características del Teatro Libre es que para cada uno de sus montajes emprende una larga y profunda investigación. Prueba de ello es  'Persecución y asesinato de Jean Paul Marat', adaptación de la obra de Peter Weiss, que el colectivo estrenará el 26 de abril en su sede de Chapinero, en Bogotá. 

Hace casi un año el grupo emprendió el proceso para crear esta producción, en la que participan estudiantes de la Escuela de Formación de Actores del Libre.

La historia sucede en el asilo de Charenton (Francia), donde está recluido el marqués de Sade, quien decide hacer una obra sobre el líder revolucionario Jean Paul Marat, que será interpretada por internos que tienen problemas mentales. "Hubo mucho trabajo de campo, fuimos a casas de reposo y manicomios, y hablamos con sicólogos y terapeutas para que todo el grupo se compenetrara en ese mundo tan complejo de la enfermedad mental", recuerda Camacho, director de la obra. 

¿Por qué adaptar este título? 

Porque en la obra hay una discusión de dos visiones opuestas del mundo: la social de Marat, la de la revolución, la de la lucha de clases, y la de Sade, que es totalmente contraria, cínica, anarquista e individualista. Desde hace tiempo queríamos hacer esta obra porque pensamos que tiene una enorme vigencia y nos permite incorporar a muchachos de la Escuela.       

¿A los actores más jóvenes se les exige más?

Claro, porque es muy complicado que con muchachos de 18 años se logre la credibilidad de un manicomio. Fue un trabajo muy intenso, tanto de campo como de ensayos, hasta que logramos crear la atmósfera de un asilo. A pesar de que es una obra relativamente nueva "Weiss la escribió en 1963", se acomoda en ese perfil de teatro clásico que siempre ha caracterizado al Libre... 

Weiss era un seguidor del teatro de Bertolt Brecht, pero también exploraba lo que uno puede llamar la contraparte de Brecht, que es Antonin Artaud, el de El teatro y su doble , un francés visionario que abogaba por un teatro que tuviera que ver más con el inconsciente. Weiss logró compaginar en esta obra las dos vertientes, que se creían antagónicas, lo que quiere decir que tiene una cultura teatral enorme. En ese sentido, esta obra es un clásico moderno.

¿Qué tan atractivo fue para usted el tema del 'teatro dentro del teatro', que se plantea en la historia?

Muy importante, porque los actores interpretan papeles de locos y estos, a su vez, encarnan varios papeles más. Entonces, son tres niveles e hicimos un trabajo muy intenso para que quedaran bien delimitados.

¿Cómo fue el manejo del tema político?

Mi criterio es que una obra debe hablar por sí misma, que uno debe captar el meollo que el autor quiere decir, sin necesidad de imponerle a la obra cosas que no tiene. Este es un montaje abiertamente político, que trata ese problema. Adoptar una posición social y política o la visión cínica es un debate tremendo, pero no creo que en nuestra obra prevalezca una u otra. Es un problema del espectador decidir el nivel que más representa. Otro nivel complejo de la historia es el personaje de Sade... Él es uno de los personajes más fascinantes de la historia porque representa la seducción del mal, es decir, que todo el mundo está seducido por el mal de alguna manera. Entonces, Sade, como él decía, quería sacar toda la corrupción de la sociedad y catalizarla en sí mismo, por eso acudía a excesos tan tremendos, que lo llevaron a la cárcel.

¿Está satisfecho con el resultado de la obra?

Yo todavía no estoy satisfecho y no sé si lo voy a estar... Uno siempre cree que puede ser mejor. Esa es la tragedia del teatro, que no es como una pintura o un libro, que se terminan y se quedaron así. El teatro es una cosa viva, siempre está cambiando, transformándose y evolucionando, y entonces nunca se puede decir 'ya está'.

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO