Archivo

Esperando a McCartney / Crónica previa al concierto en El Campín

Así se vivieron esta tarde los momentos previos a la presentación del ex-Beatle.

19 de abril 2012 , 09:19 p.m.

A cinco horas de iniciar el concierto las filas que rodeaban el estadio El Campín en norte, sur, oriente y occidente ya superaban las tres cuadras.

Impacientes, vestidos con camisetas negras de Los Beatles y otras leyendas del rock, algunos de sus fanáticos estaban esperando desde la mañana el momento del encuentro con aquel hombre aclamado por todas las generaciones.

Con una llovizna tenue, cubiertos por capaz plásticas, cientos de admiradores se amontonaron en los andenes alrededor del estadio. Las vías repletas de policías que custodiaban a pie o a caballo, poco a poco se fueron llenando de vendedores informales y revendedores de boletas.

"Capa plástica a cuatro mil, cojín a cinco mil, chocolatina y chicles a mil", vociferaban los comerciantes, mientras que los revendedores sigilosos y precavidos buscaban los rincones sin autoridad para comprar y vender entradas. "Vendo boleta, compro boleta", susurraban.

Mientras pasaban las horas algunos de sus seguidores más fieles aprovecharon para tomarse fotos con las boletas por las que hicieron tantos sacrificios. "Ese hombre es nuestro ídolo. Ha inspirado toda nuestra música, todos nuestros pasos", contó uno de los integrantes del grupo Vallejo. El hombre, de gafas oscuras, cabello negro y largo, también agregó que este ha sido un de los momentos más importantes de su vida. "Hoy llegamos temprano en la mañana, pero a McCartney lo he esperado desde toda mi existencia", dijo (Video del día más feliz del grupo Vallejo).

Mientras tanto otro de sus seguidoras contaba cómo gastó los ahorros que tenía destinados para una computadora en pagar los más de 500 mil pesos que le costó la boleta.  "El computador lo compraré en otro momento, pero en cambio a McCartney... a ese hombre no lo vuelvo a ver nunca", contó Andrés (Declaraciones de Andrés).

Y es que este joven universitario también aguantó una larga fila desde las 7 de la mañana hasta las cuatro de la tarde para conseguir una boleta. "Fue un gran esfuerzo, pero valió la pena", dijo con orgullo. 

Casi a las cinco y media de la tarde se escucharon  gritos en el costado oriente del Estadio. "Llegó McCartney, llegó McCartney", decían unas jovencitas que perseguían una caravana escoltada por policías. La estrella del rock sacó una mano por la ventana, todos apuntaron sus cámaras y saludaron a su ídolo. El sueño de muchos de quienes fueron jóvenes en la década de los 60's y 70's se había acabado de cumplir.

Una hora más tarde, cuando el artista terminó de hacer las pruebas de sonido,  los organizadores abrieron las puertas del Estadio. Con risas y júbilo todos comenzaron a moverse en una marcha lenta. El denominado 'concierto de la historia' estaba mucho más cerca.

REDACCIÓN REDES SOCIALES