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Los matices que dejó la Cumbre de las Américas

Santos destacó la libertad y franqueza en debate de temas. Cuba volvió a calentar las posiciones.

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15 de abril 2012 , 10:03 p.m.

El telón cayó para la VI Cumbre de las Américas, que tuvo como país anfitrión a Colombia. Y tras él, queda una estela de matices que, dependiendo del prisma con el que se mire, podrá calificarse de exitosa o de un nuevo fracaso. (Lea también: En un mes empieza el TLC entre Colombia y Estados Unidos)

Para la administración Santos, hablan los hechos: un compromiso regional para reducir la pobreza, cerrar la brecha tecnológica, ahondar en la lucha contra la inseguridad, impulsar la integración física y comercial, y aunar esfuerzos para hacerles frente a los desastres naturales. (Lea también: Cumbre se desarrolló con diálogo franco, aunque sin consenso)

Así mismo, no cabe duda, la cumbre empresarial, que reunió a 700 líderes de las más poderosas multinacionales, representa un hito que muy seguramente tendrá que repetirse en el futuro, pues constituye una oportunidad para que el sector privado entienda que debe insertarse de manera decidida en la disminución de la brecha social, que hoy mantiene a 170 millones de personas en la pobreza. (Lea también: 'Es hora de que Farc se conviertan en partido político': Evo Morales)

Cuba, el eterno problema

Dicho lo anterior, el tema del aislamiento de Cuba, que no ha podido estar presente en este tipo de certámenes dado el veto que impone Estados Unidos a la isla por falta de reformas políticas y de libertades, volvió a ser protagonista en Cartagena. (Lea también: OEA estudiará nuevo enfoque antidrogas)

Si bien era previsible que el tema crisparía los ánimos, no cabe duda de que EE. UU. encontró una región más empoderada frente al tema. Prácticamente la totalidad de los países de América -exceptuando a EE. UU. y Canadá- pidieron el ingreso de la isla a las cumbres futuras. Incluso, los miembros del Alba (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y cuatro naciones antillanas, incluida Cuba) amenazaron con no participar en el VII encuentro si se mantiene el veto a los Castro. (Lea también: Hillary Clinton se fue de rumba para la 'Havana')

¿Constituye esto un fracaso para la cumbre? Para el presidente Evo Morales, que prácticamente asumió la vocería de los ausentes (Ecuador, Nicaragua y Venezuela), sí, pues es la evidencia de que Estados Unidos sigue manteniendo una hegemonía que ya nadie comparte. El mandatario no desaprovechó ruedas de prensa ni escenarios públicos para lanzar duras críticas a Obama y su gobierno. "¿Para qué hablar de integración si no están todos los países?", preguntó insistentemente. (Lea también: En Cartagena soplaron vientos de inversión foránea)

A Santos, el tema no dejó de incomodarlo e incluso atribuyó a los medios el excesivo protagonismo del mismo. "No me interesa que ese sea el tema de la cumbre", dijo, tras dejar claro que fue más trascendental haberlo debatido de manera abierta y franca. (Lea también: El hemisferio económico se mostró satisfecho con la Cumbre)

Obama vio reducido su margen de acción, pues aunque sabía que el tema cubano era inevitable, hubiera preferido hacer énfasis en temas económicos y de integración. Ahora bien, no hay que olvidar que el mandatario se mueve en aguas poco tranquilas, de cara al proceso electoral que se avecina y en el que aspira a ser reelegido.(Lea también: 'Es otro paso hacia el final del conflicto': Obama)

Lo mismo sucedió con el tema de las Malvinas, donde la presidenta argentina, Cristina Kirchner, esperaba una declaración de respaldo a su reclamo frente a Inglaterra. Al final, no pasó de la voz de solidaridad continental y la moderada actitud norteamericana. (Lea también: Urge modernizar las aduanas: Analdex)

Y el tema de las drogas, de cara a una política que anteponga la atención en prevenir su consumo antes que en insistir en una lucha que para muchos está devaluada, también fue objeto de interpretaciones, aunque en esto Obama fue enfático de comienzo a fin. En la entrevista del diario EL TIEMPO, horas antes de su visita, dijo que su país no comparte la legalización y recalcó que hay cifras positivas en la reducción del consumo y en el combate contra las mafias del narcotráfico.

Más optimista estuvo el presidente mexicano, Felipe Calderón, que calificó la cumbre como todo un éxito, pese a que no hubo una declaración final. Y destacó el hecho de que los países presentes hayan apoyado su propuesta de crear un sistema interamericano de lucha contra las organizaciones criminales.

Calderón valoró el gesto de que Obama haya permanecido prácticamente todo el tiempo escuchando con atención a los líderes de las Américas expresar abiertamente sus opiniones, aunque estas sean -en algunos casos- irreconciliables.

Analistas como Claudia Dangond, de la Universidad de los Andes, y Vicente Torrijos, experto internacionalista, coincidieron en advertir que el solo hecho de haber planteado por primera vez un debate abierto sobre el tema de las drogas reflejó el éxito de la cumbre.

Veremos qué tanto cambian las cosas en tres años, cuando tenga lugar una nueva edición de este encuentro, en Panamá.

Maduro vaticina fin de cumbres

Si Estados Unidos y Canadá "no rectifican" y siguen impidiendo que Cuba asista a las cumbres de las Américas, la de Cartagena "ha sido la última", pronosticó ayer el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro. La declaración del canciller del presidente Hugo Chávez se produjo 24 horas después de que Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y tres países antillanos, reunidos todos en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), anunciaron que no asistirán a más citas hemisféricas sin la presencia de la isla. Según Maduro, "toda América Latina" se unió para exigir la presencia de Cuba en estos encuentros de mandatarios, pero Canadá y Estados Unidos mantuvieron "sus posiciones imperiales" y se negaron a acoger "a la única nación excluida". Maduro se refirió a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para subrayar que América Latina ha iniciado "un proceso propio".

ERNESTO CORTÉS 
Editor Jefe de EL TIEMPO