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En un libro, Videla admite asesinatos de dictadura argentina

El exdictador Jorge Videla admitió por primera vez los miles de asesinatos en la dictadura.

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13 de abril 2012 , 05:25 p.m.

El régimen militar que gobernó a sangre y fuego en Argentina de 1976 a 1983 asesinó a "7.000 u 8.000 personas", el "precio que había que pagar" para "ganar la guerra" contra la subversión".

Videla, de 86 años, hizo esta confesión en el libro "Disposición Final", del periodista argentino Ceferino Reato, quien en una entrevista se manifestó "impactado" por la forma en la que el exdictador relató los horrores cometidos durante la "guerra sucia".

"Me sorprendió cómo Videla me decía las cosas. Siempre lo vi muy articulado, muy preciso en sus recuerdos, usando un lenguaje descarnado y sin metáforas. Parecía un analista de hechos cometidos por otra persona", destacó.

En el libro, de la editorial Sudamericana y que saldrá este sábado a la venta, el exdictador cifró la cantidad de asesinados durante los "años de plomo" y aseguró que el régimen militar hizo desaparecer los restos de las víctimas "para no provocar protestas dentro y fuera del país". "No había otra solución", afirma Videla.

En la cúpula militar estábamos de acuerdo en que era el precio que había que  pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta". Las confesiones del primero de los cuatro presidentes (1976-1981) que tuvo la última dictadura fueron el resultado de nueve largas entrevistas que Reato, director de la revista económica Fortuna, hizo entre octubre de 2011 y marzo de 2012 a Videla en el penal federal de Campo de Mayo, a las afueras de Buenos Aires.

"Esas entrevistas y otras estaban destinadas a otro libro, pero cuando me di cuenta de lo que me había dicho cambié mi decisión y le comuniqué a Videla que él era el entrevistado principal de 'Disposición final'", recordó el periodista. "Lo vi muy bien físicamente y no sentí nada cuando lo entrevisté, sólo la necesidad de cumplir con mi trabajo periodístico", subrayó antes de resaltar la "predisposición" que Videla y otros jerarcas de la dictadura tuvieron a ser entrevistados por periodistas.

Según Reato, una confesión del exgeneral trajo a su memoria el filme "La conspiración", que da cuenta de cómo los nazis encararon la Segunda Guerra Mundial sin determinar previamente qué iban a ser con sus enemigos, los judíos. "Videla me cuenta lo mismo al decirme que la Junta Militar dio el golpe de Estado sin saber qué haría con las personas que querían eliminar, y que hacerlas desaparecer fue la solución", apuntó.

En el libro, Jorge Videla hace una descripción pormenorizada de los métodos usados por la dictadura para secuestrar y asesinar opositores, justifica el uso de la tortura y destaca la influencia de la llamada "Doctrina Francesa" en la lucha contra las guerrillas.

Explica que el país fue dividido en "cinco zonas" antes del golpe del 24 de marzo de 1976 y que el jefe de cada uno de esos territorios había ordenado meses antes la confección de listas de personas que debían ser detenidas tras el derrocamiento de la entonces presidenta constitucional, Isabel Perón. En ese sentido, sostiene que esos nombres fueron aportados por los espías de las Fuerzas Armadas pero también por empresarios, ejecutivos, sindicalistas, funcionarios nacionales y provinciales, profesores, dirigentes políticos y estudiantiles.

Videla precisa asimismo que no existen listas "con el destino final de los desaparecidos", unos 30.000 según los organismos humanitarios, y señala que la suerte que correrían estas víctimas era decidida semanalmente por el jefe de cada zona. Habla además del robo de bebés, hijos de desaparecidos, cometido por la dictadura, causa que le tiene actualmente en el banquillo de los acusados, y dice que "desde el punto de vista estrictamente militar el golpe de Estado fue un error". "Nuestro objetivo (en 1976) era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista; con relación a la economía, ir hacia una de mercado, liberal. Queríamos disciplinar también al sindicalismo y al capitalismo prebendario", añade.

EFE