Archivo

Editorial: Propuestas para atender

12 de abril 2012 , 10:12 p.m.

Hoy viernes, unas horas antes de que los jefes de Estado de la región se congreguen en Cartagena, serán entregadas públicamente las conclusiones de los foros con actores sociales que se llevaron a cabo esta semana en la Sexta Cumbre de las Américas. El gobierno colombiano, como anfitrión de la reunión, propuso a 1.050 delegados de organizaciones de jóvenes, indígenas y trabajadores que en la llamada Cumbre Social se discutiera a fondo -entre cinco temas oficiales- el siempre urgente asunto de la pobreza y la miseria a lo largo y lo ancho del continente.

Hoy, en el empeño de hallar mecanismos de cooperación entre los actores sociales y los gobiernos, los presidentes de Bolivia y de Colombia y la secretaria de Estado de los Estados Unidos recibirán una serie de propuestas "para salvar las inmensas desigualdades en los 34 Estados de la OEA", como resoluciones de un evento que se ha vuelto una tradición más de las cumbres, pero que nunca antes había recibido tanta atención de los medios, de la opinión pública y de los propios mandatarios.

El lunes, en la inauguración de las mesas previas al gran acontecimiento, el secretario general de la OEA y la canciller de Colombia consideraron "un estímulo a la acción de los gobiernos" que más de 500 jóvenes de los países del hemisferio se encontraran para pensar soluciones a la pobreza y proponer proyectos de empresas concebidas en procura de la prosperidad colectiva.

El presidente de la Young American Business Trust, el peruano Luis Viguria, declaró entusiasmado: "Este es un hecho histórico porque es la primera vez que los jóvenes son actores sociales oficiales".

Siguió, en la Cumbre Social, la más que necesaria reunión de 150 indígenas americanos. El representante de los campesinos bolivianos, Rodolfo Machaca, habló de reivindicar identidades, de establecer una moneda única, de quitarle la mancha "a la sagrada hoja de la coca". La vocera de los pueblos indígenas de Colombia, Silsa Arias, resumió el sentir de los delegados indígenas en una sola frase: "Queremos que nos escuchen y que esta vez no sea solo retórica".

Ayer jueves el turno fue para los trabajadores. Alrededor de 300 representantes de movimientos obreros pusieron en evidencia la aún precaria situación laboral en el hemisferio, al tiempo que voceros de organizaciones defensoras de los derechos humanos animaban a los líderes que estaban a punto de llegar a Cartagena a replantear una política antidrogas que no ha contribuido a derrotar esa pobreza que ha deslegitimado y desestabilizado a tantos países.

En honor a la verdad, de acuerdo con las últimas cifras entregadas por la Cepal, debe decirse que el número de personas en situación de pobreza e indigencia de América Latina ha bajado de manera considerable en los últimos diez años: del 43,8 por ciento al 31,4 por ciento del total de la población. Es importante reconocer que, en la primera década del nuevo siglo, unos 54 millones de latinoamericanos dejaron de ser pobres.

Sin embargo, como dijo el secretario José Miguel Insulza, en la inauguración de la Cumbre Social, "la brecha entre ricos y pobres sigue siendo insostenible". Una de cada ocho personas se encuentra en la extrema pobreza. Latinoamérica continúa teniendo la peor distribución del ingreso de todo el mundo. Y ya que se ha entendido la importancia de escuchar a las organizaciones de la sociedad civil, no es tiempo de incumplir la promesa de pasar de la retórica a la acción.

Se cumplen diez años de mejoras de los índices y la participación, pero es claro que falta mucho por hacer.

editorial@eltiempo.com.co