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Viudez de poder / Opinión

12 de abril 2012 , 07:29 p.m.

No dejó de ser notorio que Uribe se fue de la Presidencia de mala gana.

Burlando la Constitución e incurriendo a través de sus ministros en toda clase de maniobras, logró reelegirse por una vez. Lo cual lo insufló de sensación de delirio personalista y devoción por el poder.

Igual, le generó otra sensación. La que el país no podía marchar sin su presencia. Cuando empezó a ser derrotado a través del plebiscito y encontró en las altas Cortes uns oposición basada en la sensatez y las leyes, se encolerizó y perdió la razón.

Se acogió a una última estrategia. Heredar su poder hacia un sucesor manejable y sometido a su voluntad. El famoso 'Pincher', quien había hecho las cosas tan torpemente que desbarató su jugada.

A regañadientes, Uribe concedió el apoyo a Santos, quien a la postre, obtuvo la Presidencia. Y sucedió lo previsible. El no haber sido un presidenciable de bolsillo, sometido al templado voluntarismo de Uribe, se generó conflicto.

El último episodio en la caída a un especie de síndrome de viudez por el poder. Aferrado a su Blacberry se ha dedicado a sabotear cualquier intención, a contradecir iniciativas y rabiar en su abandonada cumbre de poder.

Otto Gerardo Salazar Pérez


*Docente; ottogerardo@gmail.com