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La Ley de Tierras vista por los campesinos de los Montes de María

Muchos labriegos de los Montes de María, en Bolívar y Sucre, prefieren no reclamar las tierras.

09 de abril 2012 , 08:52 a.m.

Milciades García, un campesino de hacha y machete, de 56 años, afirma tajantemente que él no regresará a la parcela que tenía, y que malvendió hace más de 48 meses, ni si le dicen que están naciendo pepitas de oro de los árboles.

La historia de violencia y terror que vivió durante casi una década y la posterior salida obligada, lo tienen marcado para siempre. "Es muy fácil para el que no vivió lo que yo viví, decir que todo ha cambiado, que el tiempo de guerra pasó, pero yo pienso otra cosa", advierte el labriego natural de San Jacinto, en pleno corazón de los Montes de María.

El terreno del que habla García está ubicado cerca a la quebrada Berdúm, en la vereda El Chicho, y consta de 130 hectáreas, de las cuales 19,5 eran de propiedad del campesino. En total, son ochos los campesinos que tenían sus parcelas allí y todos las malvendieron cuando ya las garras de la violencia las tenían sobre los cuellos.

Su ubicación estratégica, lo quebrado de parte del terreno y la cercanía de cuerpos de agua, hizo que esta zona fuera muy apetecida por los grupos irregulares, especialmente del frente 37 de las Farc, al mando de alias 'Martín Caballero'. Allí, Milciades vio como la guerrilla se llevó a su amigo Félix Castillo, lo amarró a un burro y cuando él regresaba en la tarde, lo encontró tirado con tres balazos en la cabeza.

También de la zona desaparecieron otros conocidos suyos como Alfredo Barraza, Óscar Yepes; a dos hermanos, los Maestre; otro de apellido Fontalvo; y muchos más que, según Milciades, estarían enterrados en una fosa común.

En el mismo terreno de Milciades, hace pocos años, cuando estaban reabriendo la trocha que se perdió por el abandono, encontraron enterrados 25 fusiles, y fue minado de tal manera para que el Ejército no pasara, que enterraron 'quiebrapatas' en la laguna.

"Un caballo de José Luis Arrieta explotó cuando pisó una de esas minas y un soldado de la Infantería también quedó hecho pedazos por otra", explicó el campesino.

En esas circunstancias y con el horario que les impuso la propia guerrilla, de 8 de la mañana a 2 de la tarde, la única opción que le quedó a Milciades y a los otros ocho dueños de las parcelas, fue abandonar las generosas tierras en las que el maíz daba cuatro toneladas por hectárea.

Y después, cuando cayó 'Martín Caballero' y se recuperó la región de los Montes de María, tampoco les quedó otra opción sino vender la tierra a 500 mil pesos la hectárea a un señor llamado Carlos Jaramillo, quien las compró a nombre de los hermanos Mauricio y Gildardo Pérez.

Tanto Milciades como los otros ocho campesinos que vendieron los predios están tan temerosos de lo que pueda ocurrir, que si a ellos les dicen que no les van a dar nada, dejan las cosas así, sin pelear.

"Yo allá no vuelvo por nada, si me dan algo que sea en otro sitio, sino me quedo como estoy y no ha pasado nada", señala el campesino.

Otros campesinos consultados y que prefirieron el anonimato, manifestaron que vendieron sus tierras a unos inversionistas paisas. Esas ventas se hicieron entre 500 mil y un millón de pesos por hectárea.

El otro problema, además del temor por las represalias, es que la mayoría de las tierras vendidas en la zona han sido reforestadas y muchas de ellas, como el caso de las que están en el sector Loma de Vásquez, están sembradas de eucalipto.

Luis Roberto Llerena, experto en temas agropecuarios y extrabajador de la Umata de San Jacinto, afirma que este tipo de árboles no son nativos y, por lo tanto, han generado un impacto ambiental severo, pues animales como iguanas, ardillas y lobos, no comen la hoja del eucalipto y han tenido que emigrar.

De igual forma, existen muchos de estos terrenos que fueron abandonados y hay que 'civilizarlos' de nuevo, lo que significa que hay que invertir bastante dinero para volverlo a poner productivo.

"Para 'civilizar' una hectárea se necesitan mínimo tres millones de pesos, y hay que ver si el Gobierno está dispuesto a sacar toda esa plata, porque de ¿dónde vamos a sacarla los campesinos que se atrevan a regresar?", afirma Julio Vásquez, otro con duda del retorno.

Ya comenzó el proceso en Bolívar

Álvaro Tapia, quien dirige en Cartagena la Unidad de Restitución de Tierras en Bolívar, le dijo EL TIEMPO que el proceso para resarcir a los campesinos de los terrenos que les fueron despojados, ya se inició, aunque de manera lenta.

El funcionario señaló que ya se les está capacitando a los mismos labriegos para que entiendan todo el proceso, que será gradual y progresivo, y tendrá el acompañamiento del Gobierno, tanto en proyectos productivos como en seguridad.

Se estima que, de las 647 mil hectáreas productivas que tiene el departamento de Bolívar, un 65 por ciento sufre los rigores del abandono por distintas causas, y, según los datos de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicas, en la región de los Montes de María las grandes empresas compraron unas 65 mil hectáreas.

No obstante, para campesinos como Milciades García, quien en los últimos años se ha dedicado a acompañar a su hermano en la pequeña parcela que tiene en el sector de Cataluña, estudia al dedillo la cartilla que le dieron para que supiera todo sobre la Ley de Restitución de Tierras, sobre todo dos artículos: el 74, que habla sobre el despojo y abandono forzado de tierras, y el artículo 97, que versa sobre las compensaciones en especie y reubicación.

"(El presidente Juan Manuel) Santos dice que la tierra regresará a los campesinos y que nos protegerá para que no haya retaliaciones en contra nuestra, pero nadie es bobo de dejarse sacar de un sitio, así de fácil, después de haber pagado. Yo no creo en tanta belleza", subrayó.

Otros campesinos, consultados por EL TIEMPO, también se han mostrado escépticos porque les han dicho que si vuelven a esas tierras los van a matar.

Ante esta situación, el Gobierno también ha socializado ante el campesinado todo lo relacionado con el acompañamiento que tendrá cada uno de ellos. la meta final, según los funcionarios del Incoder, es vencer ese gran temor.

Amenazas de motorizados

La presencia de hombres armados, intimidando al campesinado de los Montes de María, mantiene en ascuas a los pobladores de esta región ante un posible reagrupamiento de grupos
al margen de la ley.

A las denuncias de amenazas recibidas por motorizados hechas por campesinos de la vereda Los Palmitos, en El Salado, se sumó la del alcalde de San Juan Nepomuceno, Gustavo Castillo, quien aseguró que los labriegos han visto a hombres armados en los corregimientos de La Haya y San Cayetano.

JUAN CARLOS DÍAZ M.- Enviado especial de EL TIEMPO

MONTES DE MARÍA