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Fábulas y la prosperidad para todos

08 de abril 2012 , 07:27 p.m.

Los relatos de las antiguas fábulas se constituyen en una de las formas más prácticas para entender la naturaleza del Gobierno Nacional actual. En nuestro universo indígena encontramos varios ejemplos de fábulas que nos permiten ver en perspectiva la estructura política de la administración Santos.

La fábula del GE (el Fuego), de la tradición oral wiwa, narra sobre la soberbia de lo gigantesco y la humildad de lo pequeño: "En los comienzos del tiempo los árboles Caracolí, Higuerón, Cedro, Bonga y Yarumo, al verse tan altos y corpulentos, menospreciaron a la llamita de fuego que surgía entre sus enormes raíces... Luego de ser consumidos por el voraz incendio, los retoños de los árboles gigantes aprendieron a respetar el poder que encierra lo pequeño". Esta fábula nos hace pensar en la soberbia del gobierno Santos al querer, a través de la reforma de la justicia, aumentar el poder ejecutivo en detrimento del poder judicial; de igual manera lo señala la Ley 30, que reforma la educación superior, y la respuesta de los jóvenes universitarios con la organización de la Mane.

La fábula del Zorrillo y el Conejo, de la tradición oral wayú, nos habla de la astucia de unos pocos frente al noble saber de las autoridades tradicionales. "Aatpana (el Conejo) se entera de que el Zorrillo Mapurite lleva, en su viaje a Riohacha, un cargamento de valiosos tabacos 'yüi' y para obtenerlos se disfraza de distintos personajes, unas veces de anciana enferma, de abuelo abandonado, y otras de joven hambriento... Así logra recibir un buen número de tabacos; pero el Mapurite se entera de los trucos del Conejo y decide detenerlo: selecciona el mejor tabaco, de los pocos que le quedan, lo moja con su hediondo orín y espera al astuto Conejo en la próxima curva para regalárselo sin reclamo alguno. Aatpana aparece disfrazado de otro Zorrillo, recibe el tabaco infectado y al fumarlo queda intoxicado y así se da por terminado el engaño".

Esta fábula nos presenta un símil aleccionador: el tabaco 'yüi' representa los recursos naturales de las regiones, el conejo al Gobierno, y sus argucias se asocian a los argumentos del programa bandera del santismo: la 'loco'-motora minera.

La fábula del Alacrán y el Sapo, de origen simultáneo en varios continentes, cuenta la historia del señor Sapo que le hace el favor al Alacrán de pasarlo, cargado, a la otra orilla del río, creyendo en su promesa de no picarlo, dado que, al hacerlo, ambos morirían en medio del río. Finalmente, el Alacrán aguijonea al Sapo (en algunas versiones el Alacrán lo hace en medio del río y en otras, al llegar a la orilla) "¿Por qué lo hiciste si me habías prometido no hacerlo?", fue la pregunta del Sapo, ya moribundo. "Es que no puedo cambiar mi naturaleza", responde el Alacrán, explicándose a sí mismo. Esta fábula nos lleva a preguntarnos cuál es la verdadera naturaleza de los Tratados de Libre Comercio ¿El TLC entre países desiguales representa alacranes sobre lomos de sapos?

Tal vez sea exagerada la comparación hecha aquí entre las fábulas mencionadas y el gobierno del presidente Santos. Pero, sin duda, nos encontramos en un momento histórico, en el que la sabiduría y el sacrificio del pueblo colombiano, a fuerza de golpes se hace más visible y protagonista. Con riesgo extremo, reconstruye el país con materiales de sus propios valores y potencialidades; confronta las políticas centralistas; enfatiza la importancia de las autonomías regionales, la autodeterminación de las comunidades indígenas y afrodescendientes, la defensa internacional de los derechos civiles; traduce (con sus vidas) las fábulas con moralejas de la humildad del ser que vence a la soberbia del poder; insiste (con sus vidas) en que el poder político logra su grandeza solo en la  colectividad de construir humanismo en cada individuo y en cada comunidad que conforman el país. No hay marcha atrás en ello.

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ-HERNÁNDEZ
amerindia@hotmail.com