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Una escuela para rendir bien en la cama / Sexo con Esther

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07 de abril 2012 , 04:58 p.m.

En estas escuelas, como en ninguna otra de la que tenga noticia, manda la práctica. Es más, los estudiantes -que deben matricularse y pagar 1.600 euros (cerca de 3,8 millones de pesos)- llegan dispuestos a hacer cuanto sea necesario para sacar de su cabeza todos los mitos y los falsos conceptos que les impiden fluir a sus anchas en el catre.

El curso en esta escuela del sexo, ubicada en Viena (Austria), tiene un objetivo concreto: enseñarles a sus alumnos a ser mejores amantes, y eso cruza, al decir de Ylva María Thompson, artista sueca y directora del centro educativo, por estudiar posiciones sexuales, técnicas para potenciar una caricia y ciertas características anatómicas claves.

El logro de esos propósitos curriculares incluye, cómo no, aprender a usar las manos como Dios manda. Todos los estudiantes se alojan en dormitorios mixtos, algo en lo que difiere una escuela similar abierta recientemente en Buenos Aires (Argentina). Y aquí viene otro detalle que la diferencia de la iniciativa vienesa: Les Amants, que es su nombre, es una institución para mujeres. A ella acuden aquellas que sienten que les llegó la hora de dejar tanta pasividad y de empezar a explorar a fondo su sexualidad.

El beneficio para sus parejas es enorme; basta decir, por ejemplo, que una de las clases del dichoso cursito consiste en enseñar cómo se practica un masaje erótico. ¡Calculen!

Es clarísimo que aunque el solo concepto les causa sonrojos a muchos, esta clase de 'ofertas educativas' tienen un enorme nicho en el mercado, particularmente en aquellas sociedades donde el sexo es objeto de control social.

Por ejemplo, hace un par de semanas el South China Morning Post registró el cierre de una costosa escuela dedicada a enseñar los oficios del sexo, que prometía a sus estudiantes el logro de la liberación espiritual mediante encuentros sexuales e intercambios de pareja (puro swinger), que eran publicitados como "entrenamientos psicológicos".

La policía de la provincia de Cantón, donde estas prácticas están prohibidas, busca al dueño del negocio, cuyas principales clientas eran mujeres infelices en sus matrimonios, y que llegaban atraídas por la promesa de una "liberación sexual, emocional, espiritual e institucional".

A ver: no se hagan cruces, que si bien en este medio nuestro departamento inferior no está desatendido, hay estudios serios que dejan ver que muchas somos o hemos sido víctimas de malos polvos. En este punto, cualquiera piensa: puede que no necesitemos un curso completo, pero ¿qué tal un tallercito? Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO