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Con una aguja como brújula, Forero y Trujillo intentaron fugarse

Los policías contaron que con una luciérnaga lograron un poco de luz en medio de la selva.

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03 de abril 2012 , 01:12 a.m.

Con tan sólo dos arepas y 7 paquetes de galletas, el sargento José Libardo Forero y el intendente Jorge Trujillo Solarte se fugaron del campamento de la guerrilla donde estaban. (Vea la noticia sobre esta fuga, revelada por EL TIEMPO el 11 de octubre de 2010)

"Había que vivir o morir", dijo Solarte este en la primera conferencia de prensa en la que revelaron increíbles relatos de su secuestro.

Forero relató que le había dicho dos veces a Solarte que se fugaran, pero no había aceptado. Sin embargo, este último fue el que al final se decidió a salir del campamento. "Ese día renunciamos a la vida", cuenta Solarte.

Tras salir del campamento, utilizaron como brújula una cuchara y una brújula para orientarse. La meta era encontrar el inmenso río Guaviare, donde estarían cerca, con suerte, de encontrarse una lancha rápida o llamada piraña de la infantería para que los rescatara.

Pero la noche era desorientadora. No veían la cuchara ni la aguja. "Le pedí al Señor que nos iluminara. Y así fue", dijo Forero. Apareció una luciérnaga. "La metimos en un vaso con agua y nos alumbró el camino".

Sobrevivir no fue fácil en la espesa y dura selva. Los salvó, cuentan los policías, que asaltaron una caleta de la guerrilla y con eso pudieron sobrevivir varios días. Sin embargo, el hambre empezó a acompañarlos.

Esa misma hambre los llevó a una casa de unos civiles, donde pidieron comida. Pero, tras 25 días de haberse escapado, llegó la guerrilla y los recapturaron.

"Yo esperaba un tiro. Le puse mi cabeza para que me mataran. Gracias a mi Díos no pasó. Yo les dije que no nos humillaran", cuenta Forero. Tras la recaptura, ingresaron de nuevo a la selva hasta el día de ayer.

Bombardeos y rayos

Los momentos difíciles en cautiverio fueron muchos. Los policías relataron cómo tuvieron que salir corriendo tras los bombardeos.

El sargento Forero contó que uno de los días más difíciles fue en abril del 2008, cuando unas bombas cayeron cerca.

"Era muy difícil saber que podíamos morir en un bombardeo. La tropa estuvo muy cerca de los campamentos", dijo Forero quien agregó que los días difíciles fueron muchos, "desde el día que nos cogieron hasta el último día que nos liberaron".

La naturaleza también les jugó malas pasadas. Uno de los policías relató cómo un rayo mató a un guerrillero y otros cuatro secuestrados quedaron aturdidos en el suelo.

Otros hablaron sobre la situación de las Farc. César Augusto Lasso dijo que están débiles. "Cuando fuimos secuestrados había una guerrilla fuerte. Hoy están debilitadas, no duran más de dos días en un campamento".

REDACCIÓN EL TIEMPO.COM