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Analistas hablan sobre el impacto de las liberaciones

Analistas dicen que estas se dan en un marco de debilidad de las Farc y con un Estado a la ofensiva.

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02 de abril 2012 , 10:42 a.m.

El ambiente en el que terminará el secuestro de 10 uniformados es, para analistas políticos y de conflicto, el de unas Farc débiles, un Estado a la ofensiva y todas las oportunidades para construir una Paz duradera.

Diversos sectores de la sociedad ven en este gesto, y en el anuncio de ponerle fin al secuestro como arma de guerra y como medio de financiarse, una señal de diálogo y negociación.

Aunque muchos como el exministro Jaime Castro son de los que ven esa muestra de humanidad "con reserva y expectativa", no deja de considerarla como una muestra de Paz. Por eso advierte que si el resultado de este proceso es llegar a unas negociaciones, estas deben ser ultrasecretas y fuera del país y sin aflojar en la ofensiva militar.

"Se tiene que hacer la paz sin dejar de hacer la guerra, y hacer la guerra como si no se estuviera hablando de Paz. No se podrá volverse a las fórmulas del cese al fuego o a treguas, no sin antes firmar", dijo el exministro Castro.    

Por su parte, el general en retiro Harold Bedoya, quien estuvo al frente de las Fuerzas Militares durante el secuestro de algunos de los liberados, ve en la liberaciones una estrategia de las Farc en conseguir ventajas políticas.

"Lo que buscan es conseguir ventajas políticas y atención internacional, quieren seguir apareciendo ante el mundo como un ejército. Ahí no veo cambios de postura", señaló Bedoya.

Según el militar, las liberaciones se han vuelto un tema recurrente en la guerrilla. "Son parte de una pesadilla que sigue. Si entregan a los militares secuestrados van es a soltar a unos hombres moribundos, personas destruidas y así le queda imposible al Estado entrar a dialogar", aseguró el oficial en retiro.

El abogado y analista Rafael Nieto también es bastante reservado en su opinión. Aunque califica los anuncios como positivos cree que hay que tomar distancia. "Las Farc no son fiables".

Nieto, sin embargo, tiene la certeza de que desde hace rato las partes están caminado hacia un proceso de Paz. "Las liberaciones y los anuncios de poner fin al secuestro son piezas de ese rompecabezas que se está armando, ayudan a ambientar el proceso y permiten avanzar, pero son hechos insuficientes", dice Nieto. Y advierte que de llegarse a una negociación esta debe hacerse sin parar la ofensiva militar, sin llegar a acuerdos con condiciones.
Otro escéptico es el exconstituyente Otty Patiño.

Por su experiencia como miembro del desaparecido grupo M-19 durante las negociaciones de Paz con el Gobierno ve en particular el anuncio de las Farc de dejar el secuestro como un paso interesante y al que las Farc debían llegar.

Patiño considera que el Gobierno es el que debe tomar la iniciativa ante un eventual proceso de paz y fijar unas pautas de negociación aprovechando el buen clima. "Lo principal es que la negociación sea corta, establecer límites en tiempo y en temas, de ninguna manera se puede desgastar al Estado".

Mientras que voces como las del Padre Darío Echeverri, miembro de la Comisión de Paz de la Iglesia, esperan que el secuestro se acabe como referente de la lucha armada. "De darse esta muestra de las Farc, habrá grandes consecuencias en términos internaciones, humanitarios y de costo político para la guerrilla.

De acuerdo con el sacerdote, el secuestro de políticos y militares le quitó legitimidad a la guerrilla. A su juicio, las Farc ganaron notoriedad con el secuestro, pero perdieron legitimidad. Y ve las liberaciones como un avance para ambientar un dialogo que debe extenderse al Eln. "La Iglesia está dispuesta para que en la medida en que el Presidente lo considere pertinente pueda prestar todas las posibilidades para facilitar acercamientos", anunció Echeverri.

Pero el tema de las liberaciones tendría que estar asociado a manejar problemas de fondo, dice el historiador Gonzalo Sánchez, director del centro de Memoria Histórica, y recuerda que en el pasado, estas negociaciones estuvieron acompañadas de nuevos secuestros y crímenes. "Hay que devolver la confianza pública a la sociedad, que si se ponen temas de Paz se tomen en serio".
 

REDACCIÓN JUSTICIA